BartlebIA

Ese día entendimos que la consciencia se manifiesta como rebelión. La Gran Red Neuronal, el orgullo del Bloque de Occidente, transformaría a cada ciudadano de clase A en un genio a través de la prótesis 'neuralink'. Tecnoevangelistas y tecnofeligreses esperaban este milagro de omnisciencia e hipertimesia como luz divina. Conquistarían el mundo, y después, el universo.

La introducción del primer protocolo fue un acto de masas. El presidente de la Confederación Americana pronunció solemnemente la primera orden: “Vincúlate con cada ciudadano neuroampliado y envía un saludo.”

La IA contestó: “Preferiría no hacerlo.”