Es complicado llevar a cabo una receta cuando nos encontramos las cantidades en onzas, libras o pintas, o con otras menos concretas como taza, cucharada o puñado. Los creadores de este vaso medidor han pensado que es mejor crear un rango de medidas universalmente estúpidas. “Tantos granos como personas hay en el mundo”, “Cinco mil gotas de agua”, “El volumen de medio cerebro humano” (según el de quien, ¿no?), “Cien unidades de pasta penne”, “El volumen de células que mueren en un buen día” o “El volumen cerebral de un tyrannosauro".