En un universo en el que todo fuera bello y no hubiera lugar para la fealdad, ¿Tendría sentido preguntarse si algo es bello? Más bien, al no conocer la fealdad, no se le daría ningún valor a la belleza, es decir, simplemente no existiría. Es, por tanto, debido a la fealdad que existe también la belleza. Si uno de los opuestos desapareciera, también lo haría necesariamente el otro. La discriminación por el aspecto físico cada vez es mas creciente...