La ceremonia de matrimonio de Patricia Lane, de 14 años, con Timothy Gurney, de 27, duró cuatro minutos. Patricia no llevó vestido blanco ni adornó su cabello con flores. La unión legal se concretó, más bien, en un pálido despacho de un juez de sucesiones de Alabama, en el sur de Estados Unidos, con su madre como única testigo. "Fue rapidísimo. No quería estar ahí. No me gustaba ese hombre y mi madre estaba furiosa", recuerda Lane, a sus 58 años, en conversación con BBC Mundo desde Saint Paul, en Minnesota. "Fue horrible".