“Lo horrible de los Dos Minutos de Odio no era el que cada uno tuviera que desempeñar allí un papel sino, al contrario, que era absolutamente imposible evitar la participación porque era uno arrastrado irremisiblemente. A los treinta segundos no hacía falta fingir..."
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Lee el titular de esta noticia, pues así se comportan los políticos que intentan impedir la capacidad de réplica, e Irene Montero no puede someterse a un debate porque lo perdería.
Hace años hubo un programa en la televisión española en la que los políticos se sometían a preguntas del público. Luego incluso el gobierno de Cuba se sometió a una ronda de preguntas también en un programa televisado. Es algo que Irene Montero no puede hacer.