Durante mis años de universidad, especialmente los dos últimos, en verano, y para sacar un poco de dinero, estuve de interna en la casa de la playa de dos familias murcianas. En la primera experiencia, fue más o menos normal, dentro de lo que es trabajar doce horas al día, de lunes a sábado. Era a ratos duro físicamente, pero cumplí y ya. En la segunda experiencia, estuve a punto de irme varias veces por el trato recibido. Se trataba de un matrimonio con dos niños pequeños (ella médico y él chatarrero; sí, una mezcla un tanto extraña; el amor es lo que tiene) y contrariamente a lo que se pudiera pensar en un primer momento, él, un tipo basto e inculto, fue el que peor me trataba. No voy a entrar en detalles pero tendría para escribir un libro con las situaciones surrealistas que me tocó vivir aquel verano, en el piso de la playa.
. No es el único caso que se ha producido en este hospital. Al menos han sido tres las personas trabajadoras que han sufrido infartos en los últimos meses en este centro sanitario, donde se ha constatado que las cargas de trabajo, según refiere la representación legal de los trabajadores, son “excesivas”.
Si se mueren ya vendrán otros,será por esclavos...