Hoy me he levantado siendo positivo

Al despertar, me han sobresaltado estas dos ocurrencias.

*Primera:

Las generaciones pasadas aprendieron a ser trabajadores.

Nuestras generaciones a ser consumidores.

Las futuras generaciones no aprenderán nada: serán nada.

*Segunda:

Introduce en tu cabeza que no razona contenido basura, que es un eufemismo de llena tu cabeza de mierda con mierda.

Me he quedado pensando. Aún continúo. Son ocurrencias que no sé de dónde surgen, qué en mi forma de ser las puede producir. Qué influencias externas o internas logra que las fabrique.

Y de repente, he tenido el deseo de irme, alejarme y dejar abandonado a todo y a todos. Otra ocurrencia sobre que si terminara con mi trabajo, aprovecharía el tiempo de prestación por paro y el dinero ahorrado para irme, donde fuese. Dejaría de lado a mi pareja, familia y amigos. Me iría por ejemplo a recorrer El Camino de Santiago, qué sé yo, a viajar, andar sin rumbo por el país.

El dinero se iría agotando, lo que significaría una cuenta atrás.

Cuando llegase a cero, ¿qué haría? ¿Volvería a mi lugar de origen, como un nuevo inicio en todos los sentidos? ¿Me quedaría penitente donde tocase en ese viaje? ¿O cometería el acto atroz de acabar con mi vida?

Si, total, se dice que el futuro va a peor, que de libertad tendremos poco y que esto del consumismo va a más. Por otro lado va a menos quienes pueden permitirse un hogar, y comprobando cómo se encarecen los vehículos, hasta comprar un coche va a ser inviable. Ya no todos pueden o podrán cumplir o conseguir necesidades y derechos básicos. Menos familias, más individualismos, bienes y servicios. Todos integrados a una forma de ser.

Se está quedando un mundo raro, del que ya tengo dudas si va a estallar por algún lado, de tan mansos que estamos, de tan confusos y perdidos sobre cómo provocar un cambio. Sinceramente, esto ya no va a ir a mejor, hay que asumirlo.

Así que, ¿por qué no disfrutar ahora? Mando a la M todo y, con puro egoísmo, me largo y consumo hasta el último euro al mismo tiempo que consumo mi vida. Eso dará más fuerza a quienes mandan, compran y venden, dulce ironía, pero me permitirá ser libre aunque sea por un tiempo, a sabiendas que en el futuro ya será imposible pensar, de tan saturados que estamos, llena la cabeza de información y problemas reales o impuestos, mezcla de ilusiones que ya no se diferencian de los pensamientos y deseos genuinos.

Quién sabe si lo haré, quién sabe si es sólo un estado de ánimo que mañana olvidaré. Un fantasía del momento que, razonada, se evaporará.

¿Quién sabe? Ahí está la cuestión.