La Casa Blanca publica un tweet de Donald Trump diciendo "winning" (ganando) en loop durante 1 hora

Ver la cuenta oficial de la Casa Blanca convertida en una fábrica de memes de bajísima estofa es el resumen perfecto de nuestra era. Ya no se trata de política, ni de gestión, ni siquiera de propaganda mínimamente elaborada; es puro gamberrismo digital elevado a categoría de Estado. Que la institución que se supone debe representar la estabilidad y el orden del planeta se dedique a colgar un bucle de una hora de su líder repitiendo "winning" como un disco rayado es, sencillamente, el funeral de la vergüenza institucional.

Estamos viviendo el "esperpento" de Valle-Inclán pero con esteroides y conexión a fibra óptica. Esa deformación de la realidad, donde lo ridículo se acepta como normal y lo grotesco se celebra, nos dice mucho más sobre la decadencia de Occidente que cualquier sesudo análisis geopolítico. Hemos pasado de los discursos que aspiraban a la posteridad a un contenido que parece editado por un adolescente que busca desesperadamente el "like" fácil y la rabia del bando contrario. Es la política reducida a un patio de colegio con acceso a códigos nucleares.

Al final, lo más triste es que este "winning" constante es la máscara de una derrota cultural absoluta. Mientras el mundo mira con una mezcla de horror y mofa, la política se convierte en un bucle infinito de narcisismo donde lo único que importa es el ruido. Si este es el nivel de madurez de la "superpotencia" que debe liderar el mundo libre, quizá es que ya no queda nada serio por lo que pelear, solo un vacío ensordecedor de sesenta minutos que, en el fondo, no significa absolutamente nada.

Como dice el gran Tadhg Hickey: "Este es un tuit real de una cuenta real sobre un hombre real que dirige un país real. Es que cuesta tanto creerlo."

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