#5 Yo no me creo ni las milongas que me cuenta mi hija de verdad, como para creerme las de mentira, y sí, tengo una pregunta clave para comprobar si son reales
#2 Segurísimo que en el medievo lo que más calentaba era acomodar las comisuras de los labios bajo los huevos del obispo, del señorito ó del rey, porque las elecciones eran en invierno, concretamente en el invierno de mil quinientos y pico años después.
Y como los datos económicos no los pueden manipular, se dedican a manipular lo que pueden: inventarse casos de corrupción con la ayuda de sus jueces amigos, y la fuerza de toda la pseudoprensa de derechas.
Como el Joker cuando dice que a él le toca cargarse al conductor del bus.