Francia asiste, entre la estupefacción y la ira, a un nuevo episodio de desmantelamiento de su joya de la corona: el sector aeronáutico y de defensa. LMB no es una empresa cualquiera, sus componentes están en los aviones de combate y sistemas de defensa que Francia presume de fabricar con autonomía, tales como sus submarinos nucleares, su programa de portaaviones nucleares, su carro Leclerc, sus aviones Rafale, los Tiger de Airbus o sus misiles balísticos SSBN, entre otros. Toda la oposición en pleno ha calificado de "traición industrial" y ha