#32 Y no solo mirar Menéame, sino presumir de xenofobia en otro post a la vez que aquí te habla de las enseñanzas de Jesús. Todo un ejemplo para la sociedad .
#52 Es la república romana, el cesar está de adorno. Trump no se ha levantado a sus 80 años con ganas de tomarse un té en Groenlandia, es títere de los altos funcionarios, nobles modernos y otros poderes facticos. Trump solo añade su bombo porque es un showman al que le gusta la atención, la miga le viene dada. La mayoría de rifirrafes que ves se esfumarán en un año aprox, el único problema aquí es que el orden neoliberal es muy grande y con mucha inercia, los gobernadores provinciales de Europa aún no han recibido el memorándum del cambio de directrices. Los del sombrero pequeño ya irán informando a los globalistas europeos poco a poco.
#12 Ya. Pero es un poco traído por los pelos achacar a los ucranianos la corrupción de la administración de ocupación rusa. Que es de lo que va mi chiste.
#19 Que en una localidad concreta no se perciba “mucho empleo” no invalida el funcionamiento del sector en su conjunto, ni cómo opera hoy la industria de defensa. Estas fábricas no son minas ni astilleros de los años 70: son intensivas en tecnología, no en mano de obra masiva, y por eso generan menos puestos directos pero más cualificados, estables y con cadenas de valor largas (ingenierías, pymes auxiliares, centros tecnológicos, mantenimiento, exportaciones). Medir su impacto solo por el número visible de operarios es quedarse en una foto muy parcial.
Sobre el “armamento ineficaz u obsoleto”, ahí hay otra confusión habitual: gran parte del gasto actual no es para “tanques viejos”, sino para modernización, interoperabilidad, electrónica, sensores, drones, ciberdefensa, munición inteligente y sistemas de mando, precisamente porque los conflictos recientes han demostrado que lo barato y mal mantenido es lo que fracasa. Que haya mala planificación en programas concretos es un problema de gestión y control político, no una prueba de que todo el sector sea inútil.
Respecto a Rusia, reducir el debate a “como tiene armas nucleares nunca habrá conflicto” es un razonamiento peligroso. La disuasión nuclear no evita guerras convencionales, híbridas, ciberataques, coerción energética o presión militar indirecta; lo que evita es el intercambio nuclear directo. Ucrania, Georgia o los países bálticos existen precisamente para desmentir esa idea. Nadie plantea “arrasar Rusia”, sino evitar que un actor con capacidad militar use la fuerza o la amenaza para imponer hechos consumados, algo que sí ocurre.
Por último, esto no va de belicismo ni de miedo, sino de no depender completamente de otros para defender infraestructuras críticas, espacio aéreo, comunicaciones o industria estratégica. Criticar el gasto mal hecho es legítimo; negar la necesidad de capacidad industrial y defensiva propia, no. Eso no es pacifismo: es dejar que otros decidan por ti cuándo y cómo te proteges.
#11 Decir que la industria de defensa es “pan para hoy y nada para mañana” es una simplificación ideológica que no resiste un mínimo análisis. En España se trata de un sector con empleo mayoritariamente estable, cualificado y bien remunerado, ligado a ingeniería, electrónica, metalurgia avanzada, software o sistemas aeroespaciales, justo el tipo de trabajo que no se deslocaliza con facilidad. Además, gran parte de esa industria es dual: muchas de las tecnologías desarrolladas tienen aplicaciones civiles en transporte, comunicaciones, satélites, gestión de emergencias o energía, contribuyendo al tejido industrial y tecnológico del país. La alternativa real a no producir aquí no es dedicar ese dinero automáticamente a sanidad o educación, sino importar equipos y tecnología de otros países, transfiriendo empleo, conocimiento y capacidad industrial al exterior. Tampoco es cierto que invertir en defensa sea incompatible con políticas sociales: los países europeos con mayor gasto social mantienen a la vez industrias de defensa sólidas. Renunciar a toda capacidad propia no es una postura más pacífica, sino una forma de dependencia económica y estratégica que acaba saliendo cara, incluso para quienes dicen defender un modelo más justo y sostenible a largo plazo.