"Descubro, entre poquísimas felicidades, las persecuciones con que me ha seguido la fortuna, las miserias a que me condenó mi altanería, los precipicios adonde me asomaron mis costumbres y los más de los errores que dieron justamente a mi vida el renombre de mala vida"
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Es más: en el convento más grande (Santa Paula, en Sevilla, por si lo quieres mirar) el patio principal es de clausura y si hablas con ellas te dejan asomarte aunque seas hombre (a las mujeres tampoco las dejan, pero le ponen menos pegas). Y te cuentan lo mal que están porque si pudieran enseñarlo libremente, sería un atractivo turístico más sin perder su esencia de convento de clausura, y a ellas les daría un desahogo tremendo.
Sigo sin entender la lógica del Arzobispado salvo que sea puro negocio.