Durante años, el Reino Unido ha construido su debate político en torno a la llegada de inmigrantes. “Recuperar el control de las fronteras” fue el mantra de la campaña del Brexit. Desde entonces, se han aprobado leyes más duras, se ha debatido sobre visados, se han reformado umbrales salariales y se ha convertido el control fronterizo en una bandera electoral. Pero, mientras Westminster sigue mirando obsesivamente hacia quienes entran, el país está sufriendo un fenómeno mucho más inquietante del que apenas se habla: los que se marchan.
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No creo que a nadie le de igual, el tema es que es un problema irresoluble, como se dice de otros: "una verdad incómoda".
Por eso la necesidad de inmigrantes de paises donde la situación de diferente no es algo opinable, en todo caso podrá ser opinable como regular eso para que no sea un problema.
¿Pero los millonarios no eran superfachas y habían financiado el Brexit?