La Semana Santa es aburrida

Hace unos días, poco antes de que comenzara la Semana Santa de Sevilla, un amigo me escribió para preguntarme si quería que me avisara cuando fuese a salir durante la semana. Le dije que no tenía muchas ganas, que no me gustaba la Semana Santa y que si salía era para hacer otros planes. Pasado un par de días me volvió a escribir y me terminó confesando que no tenía muchas ganas de salir pero que si no salía "decepcionaba", porque su entorno esperaba verlo, como todos los años, viendo procesiones.

Como se ve, tuve que recordarle por enésima vez que no me gustaba la Semana Santa. También me llamó un familiar hace poco y le dije que tenía trabajo varios días de la semana para decir "anda, te vaja perdé toas la prozesioneee". Simplemente me reí, me aburre tener que recordar que no, que no me gusta la Semana Santa, que la aborrezco...

Tengo más de una razón para ello. El otro día salí de mi casa, en pleno centro de Sevilla, para comprar un mísero y triste bote de tomate para hacer pasta. Eran las 20:30, me dirigí al chino a 100 metros de mi casa, no pudo volver hasta las 00:00 de la noche. Inmediatamente se formó un tapón de personas frente a mi casa. Como otros años, podría haber intentado atravesar esa muchedumbre intentado dar o recibir el menor número de codazos posible. Pero ya no, me rindo, paso de pelearme con tapones de personas en Semana Santa como hacía otros años. Del mismo modo que ya no hago apuestas por intentar no cruzarme con ninguna procesión durante la semana. Me resigno.

Cuando me piden hablar de la Semana Santa les digo a los que son de fuera que "se lo recomiendo pero sólo una vez". ¿Estoy seguro de lo que estoy diciendo? Luego no faltan los comentarios de personas que te dicen que NO eres sevillano porque no te gusta la Semana Santa ni sabes bailar sevillanas. ¿Es una obligación?

Es muy fácil achacar un problema a la presión social, pero creo que gran parte de los feligreses están enredados en su propio "peer pressure", el que sienten que su entorno ejerce sobre ellos y el que ellos, por aprendizaje social, ejercen sobre otros.

Pero, no voy a hablar de ello. Voy a hablar de otra cosa, más simple. ¿Estamos seguros de que nos gusta la Semana Santa? Por que no faltará quien diga que lo vive como evento cultural o artístico y/o el que carga este ritual de misticismo y que llora cuando ve a la misma Virgen de todos los años ser procesionada frente a sus ojos entre toda la parafernalia de la que viene siendo rodeada. Pero en el fondo, no deja de ser esto consecuencia de lo mismo por lo que apoyas a la selección española durante el Mundial, celebras las victorias de Nadal o te emocionas cuando sale ( salía) España a cantar en Eurovisión y recibí 12 puntos (alguna vez)... es un sentimiento de pertenencia y el sentimiento de pertenencia es aprendido, irracional... es puro simbolismo.

No sé si alguna vez habéis estado en la Semana Santa. Habitualmente tendemos a idealizar lo que no conocemos. Si cumples con todos los hábitos del evento vivirás lo siguiente:

  • Para empezar ir enchaquetado en una época del año en la que hace calor y ¿sabes realmente qué es lo que te apetecería? Quitarte la chaqueta... pero si vas en camiseta ya no cumple con el código de vestimenta. La alternativa es un polo, por si sirve de algo el consejo.
  • Si eres mujer, no te preocupes, nadie te pedirá que vayas con una peineta por la calle, sólo lo hacen las más devotas, agarradas muy fuerte del brazo de su hombre, el enchaquetado. Puedes simplemente ir arreglada, como si fueras a una boda.
  • Después te tocará vagabundear de un lado a otro de la ciudad pero te importará poco, porque irás acompañado de un gran número de personas, todos en la misma dirección, a ver dónde se encuentra la siguiente procesión.
  • He aquí un secreto, salvo un par de "cristos", lo que importa en cada cofradía es la Virgen. Verás al Cristo desangrándose de mil maneras en los pasos pero lo que realmente importa, lo bonito, lo que todo el mundo espera, es a la Virgen. Y no la esperes sonriendo, no, ninguna imagen muestra a una Virgen con un tono desenfadado. La verás siempre sufriendo, con lágrimas en los ojos. La Semana Santa es el romanticismo del sufrimiento. La Virgen estará guapa, muy guapa, porque está sufriendo. Luego, quizás, en la vida real no somos tan empáticos con el sufrimiento de los demás, pero en la Semana Santa con la Virgen, sí.
  • Pero no te creas que todo esto pasará corriendo de la noche a la mañana. Prepárate para estar horas en la calle, muchas horas. Esperar a ver una cofradía es, en muchos casos, esperar de pie en la acera durante minutos, a veces más de una hora y uno una vez sino varias veces al día. Mientras tanto te puedes entretener con las pipas que habréis comprado en los chinos mientras te medio asfixias con el incienso que embadurna la calle. Y, por supuesto, no esperes que tu cuerpo quede intacto. Tu cuerpo es un bulto como cualquier otro, vas a sufrir tropezones, codazos, pisotones y fricciones de todo tipo. Todo este precioso momento de espera estará adornado de las típicas madres sevillanas gritándole a los niños que se queden quietos.
  • Y si, después de todo eso, te apetece hacer una pausa, tienes miles de bares en los que no podrás entrar por estar abarrotados de personas, consumiendo Cruzcampo y otros alcoholes mientras llenan el pavimento de suciedad, bolsas de pipas, colillas, bolsas de plástico en general, manchas raras, etc...

Eso es la Semana Santa de Sevilla. Y no es un día, son siete. Y así todos los años, para ver lo mismo, una y otra y otra y otra vez.

No sé qué porcentaje de las personas que viven esto realmente saben, en su subconsciente, que eso no les gusta. Esto puede ser como quien no quiere reconocer que no le gusta la gente del sexo contrario o como quien no quiere reconocer que no le gusta el fútbol o etc... cuando formas parte de un grupo, no quieres decepcionar al grupo. "Salir del armario" y reconocer que no te gusta la Semana Santa puede ser muy difícil en algunas familias hispalenses. Pero tú, que eres de fuera, y que lo único que sabes de la Semana Santa es el montaje televisivo que te muestran con exclusivamente los momentos álgidos y "bonitos" del evento te advierto, eso es sólo una realidad de la Semana Santa, el resto es todo lo otro que comento.

Y yo por suerte puedo afirmar que sí, la Semana Santa es aburrida.