Estamos a veinte años, más o menos, de la irrupción pública de los llamados “Cuatro Jinetes del Nuevo Ateísmo” —Richard Dawkins, Sam Harris, Christopher Hitchens y Daniel Dennett—, quienes buscaban combatir la religión como problema público, pues no es neutral, sino que puede ser dañina, sobre todo en sus formas dogmáticas; y promover y defender una visión científica y racional del mundo.