Concurso de microrrelatos de Menéame
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No es de aquí

Había que censurarlo, no podían hacer otra cosa. Esa información no podía llegar al gran público. El ambiente ya se encontraba bastante enrarecido desde que se difundieron las primeras imágenes virales de lo que parecieran unas naves espaciales descender desde el cielo. Los últimos vídeos compartidos en redes sociales se podían vislumbrar lo que aparentaba ser unos bípedos campar a sus anchas por los bosques, y estaba claro que eso venía de fuera. Desde que se distribuyeron esas imágenes, la...
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Que salga el sol por Antequera

-¿En serio ese es el tema que quiere para esta semana? ¿Con la que está cayendo? El Otro hizo una mueca asertiva con la boca desde la puerta del despacho. -¿Y pensará que es una buena idea, no? -Cojonuda. Dice que con ese tema…, que a ver si ahora alguien se queja cuando lo está poniendo en bandeja para que se diga lo que se quiera… Ahí lo he dejado hablando de efectos Streisands, grafenos, melafos, telafas y selefes, gatitos y feliformes… -¿Y de la tortilla? ¿Ha hablado de la …
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Los versos ígneos

El viejo poeta, al borde del acantilado, echó un último vistazo al mar embravecido. Regresó a la cabaña e hizo la maleta para abandonar su solitaria vida de estos últimos años. En el tren redactó varias cartas cargadas de antiguas polémicas, desprecios e insultos a distintas personas. Como en el pasado. Se estableció en la ciudad. Rehízo contactos y empezaron a llegar acaloradas reacciones a sus escritos. Encontró un buen rincón: un par de minutos diarios en un programa de radio local. …
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"La censura" es el tema de esta semana para nuestro certamen semanal de microrelatos

"La censura" es el tema de esta semana para nuestro incensurable certamen semanal de microrelatos
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Un buen vecino

Siempre se decía lo mismo de don Enrique: “Es un buen vecino”. Regaba las plantas de la señora Julia cuando ella viajaba a ver a sus nietos, ayudaba con la compra al señor Martínez, que había quedado ciego debido a la diabetes.   Cuando la niña de los López desapareció, don Enrique fue el primero en organizar una búsqueda. Caminó calles, pegó carteles y acompañó a los padres con palabras de consuelo. Era un hombre bueno, atento, …
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La tregua del cazador

En un bosque misterioso, un cazador llamado Alek había estado persiguiendo a una criatura legendaria durante años. La bestia era conocida por su capacidad para cambiar de forma y engañar a sus perseguidores. Alek había perdido a su padre en una de sus emboscadas, y su sed de venganza lo consumía. Una noche, mientras seguía las huellas de la criatura, llegó a una pequeña cabaña en el corazón del bosque. Dentro, encontró a una anciana que le ofreció un té caliente y le habló de la …
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Sin muchas ganas

Llegó, como siempre llegaba a todos los sitios, tarde a aquella reunión, con las manos en los bolsillos y un lento caminar. “Tío, ¿en serio llegas tarde a esta reunión?” “Pff… había mucho tráfico… un jaleo todo” se excusó sin esforzarse demasiado. “Pero, sabes por qué estás aquí, ¿verdad?” Antes de contestar, quiso mirarle a los ojos, pero fue incapaz de distinguirlos entre la oscuridad del gorro de su negra capucha. “Sí, claro. Un trato es...
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Dos segundos, parte II

Cuando el peor resultado posible se transformó en una catástrofe económica, muchos cuellos temblaron. Llegó el día de LA REUNIÓN, la lista definitiva de guillotinados. El Jefe de Proyecto estaba blanco.  — Aquí, el filósofo, fue el único que dijo que esto podía pasar —escupió nuestro Robespierre.  —Yo jamás dije eso. Era una posibilidad. AGI1 es más inteligente que cualquier humano y la pusisteis …
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Sin mucha elección

Todo este asunto me pone tenso, superincómodo y siento como un pellizco en el estómago. Mi mujer y mi suegra, tan sonrientes. No ocultan su ilusión toqueteando todas las hojas del catálogo mientras eligen los materiales, diseños y acabados finales. Al otro lado de la mesa, el director de la agencia y la experta en decoración les resuelven las dudas amablemente. Me abstraigo de la reunión: me siento innecesario y confío en su criterio. Seguro que mi próximo hogar destacará por bonito y acogedor. Sí, y a estas …
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Reunión en Tycho Brahe II

-No podemos autorizar eso –dijo el representante de Vasscipoa, un joven diplomático de la delegación lunar de Mare Frigoris. -Queremos mantener la unidad planetaria y satelital, la Luna es... forma parte indisoluble de la Tierra –respondió el agregado militar de Pesagna, la zona terrestre encargada de las relaciones con las diferentes confederaciones que conformaban la Tierra. -¿Usted defiende la unidad de todas la federaciones terrestres y lunares, verdad? –preguntó el joven intentado arrellanarse en el asiento …
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No, no se puede poner …

Tenía poca experiencia, pero sabía hacer bien su trabajo. Atravesó la puerta decidida. Dejó caer el bolso abruptamente sobre el aparador de la entrada. Con una mano, desabrochó la cremallera, y con la otra, lanzó el vestido al sofá dejando ver su escultural cuerpo. Se quedó inmóvil, con los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás. En menos de dos segundos tenía unas babosas manos sobre su cuerpo. Al otro lado de la puerta se oyó el consabido: “No, no se puede poner … está en...
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El tema de esta semana es "La Reunión"

En nuestro certamen de microrelatos de esta semana es "La Reunión"
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El Elefante y el Bot del Requesón

En un futuro no tan lejano, un elefante llamado Trompi decidió abrir una quesería. Con su trompa hábil, creó un bot para ayudarlo en la producción de requesón. El bot, llamado Quesotron, era un prodigio tecnológico, pero tenía un pequeño defecto: era demasiado literal. Un día, Trompi le pidió a Quesotron que hiciera el requesón "más suave y cremoso". Quesotron, interpretando literalmente, añadió litros de crema y mantequilla, creando una masa pegajosa e incomible. Trompi, …
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Nocturno (II)

Erik decidió atravesar el puente a pie. Era una agradable caminata de unos 20 minutos casi en solitario. En sus tiempos, incluso a esas horas de la noche sería difícil atravesarlo sin coincidir con otras personas, pero desde que instalaron la plataforma transportadora, que transcurría paralela al nivel superior, solo algunos turistas y los paseantes como él utilizaban el estrecho paso peatonal, que había quedado casi como algo anecdótico. Hacia la mitad del paseo giró la vista a la izquierda. Como siempre, al fondo, la Gran Dama...
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Me van a operar

Soy el vicepresidente del comité directivo del hospital y ahora estoy en la mesa de operaciones del quirofano de neurocirugía. Me van a operar en mi propio hospital. El anestesista entra por la puerta y no puedo evitar clavar en el mi mirada. Tiene un cierto grado de Down. Sin duda. Yo voté esa normativa de inclusión de la diversidad entre el personal de mi hospital. Vote que sí.
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Dos rayas rojas

Premenopaúsica, precaria y él con cincuenta y nueve. Jamás pensé que el peor resultado posible abriese paso a tanta felicidad. Es niña.
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Evitar la tragedia

El gabinete de crisis estaba al borde del colapso. La sala bullía de tensión. Las imágenes de la catástrofe se apilaban en la pantalla. En medio de rostros tensos y manos temblorosas, se debatían panoramas catastróficos: disturbios en las calles y las cifras de muertos iban aumentando. Cada escenario era peor que el anterior.  Bajo el resplandor intermitente de las pantallas y el sonido de las sirenas de los televisores, su pecho se oprimía en una agonía silenciosa. Los gráficos y notificaciones delineaban una …
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[Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia]

5 de julio de 2005, 14:57 - Diego, hace mil años que no pasan cosas de esas. El terreno está bien y si no les dejamos construir se irán a otro lado. - No sé Concejal. Creo que nos estamos equivocando. 29 de octubre de 2024, 20:03  Juan se quitó el cinturón. Nervioso, pensó si salir del coche o quedarse dentro. Cuando llegó la gran tromba arrastró su coche. Solo paró cuando se empotró, dado la vuelta, contra otros coches. 30 de octubre de 2024,8:37 - Pero …
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Nocturno

El sonido de fondo de la ciudad no apagaba el arrullo de las olas mojando los guijarros de la playa. De vez en cuando, una estela iluminaba a lo lejos las aguas tranquilas, mientras la nave surcaba las aguas de la bahía entre los dos puentes. A la izquierda, al fondo, el antiguo carrusel despertó de repente. Erik recordó cómo era en su tiempo, cuando los caballitos de madera tenían vida. Las personas de este momento temporal solo lo conocían por fotografía, pero él había visto con sus propios ojos el carrusel dando …
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Una historia real

Manel Garcia Grau, profesor y poeta, murió prematuramente a los cuarenta y cuatro. En el pueblo le pusieron su nombre a la biblioteca y, de vez en cuando, se acuerdan de él. El pasado otoño un colectivo artístico pintó y esculpió sus poemas. El 19 de mayo de 1993, dos amantes, el serbio y ella musulmana, cayeron ante los francotiradores. Sus cuerpos, abrazados, permanecieron dos días en la calle y el poeta escribió.  En un rincón de la exposición, unos versos: Al bell mig d'un carrer prohibit…
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Se chove...

Chovía. Sempre chove. É bo pra horta, din. Pero eu non podo fa'er nada mentres chova! Chovía. Sempre chove. É bo pra o medioambiente. Chéanse os pantanos. Pero eu non podo fa'er nada mentres chova! Chovía. Sempre chove. É Bo pra o esprito.  Ao final non se pode facer nada en Galiza! (Salvo perderse nas súas fragas e montes, e veder nos prados e na beira do mar aínda sempre hai verde!) Se non chove. E se chove...  Se chove! Deixa chovere! Se orballa deixa orballare! Por máis que chova e vente de ti non me...
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El primer beso

La mano derecha de Maite emprende un camino hacia el cuello de Eva. Sus miradas se anclan, y lentamente, Maite comienza un viaje hacia lo que ha estado deseando durante varias semanas. Sus labios se dirigen directamente al objetivo con el que ha soñado más de una noche. A escasos centímetros, Maite se detiene. Su mirada se clava en la de Eva, esperando una señal de aprobación. Esta llega de una manera inesperada. Con las rodillas temblorosas por el nerviosismo, Eva sujeta la cintura de Maite y, con un movimiento firme, atrae su cuerpo hacia el suyo. …
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Muy frío

La doctora había firmado su defunción. Marta, la hija, insistía en que las manchas en la boca eran de un yogurt de chocolate que le había dado la noche anterior. La doctora, con ese rictus profesional y comprensivo le dijo que era sangre seca, que no se preocupara que había fallecido durmiento. Carlos, el hijo mayor, entró en tromba en el dormitorio, trajeado y con la actitud del que controla todo en una ficticia sala de guerra, cogió un espejo y se lo puso en la boca queriendo comprobar que no respiraba. Maldijo, se dio la vuelta y …
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Más que un beso en los labios

Al abrazarnos sólo rocé tu espalda y ya sabía que te habías entregado. Levantaste la barbilla y acaricié tu delgado cuello con mi nariz. Mi mano avanzaba por tu cuerpo. Primero te apartabas un poco, como si mis dedos te quemaran. «No finges: tu piel, erizada, te delata», me regodeaba. Jugué con tu impaciencia, despacio, besándote cada vez con más descaro. El dulce olor a gel de baño de tu piel comenzó a diluirse con el del sudor y las cascadas de placer que empezaban a empaparte. Mi lengua, resbaladiza,...
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Besaba como una Ak- 47

Besaba como una Ak- 47, muak, muak, muak, muak, y cuando parecía que había vaciado el cargador, sacaba otro para la otra mejilla, muak, muak, muak, muak. Esto se repetía al llegar y al salir, pero nunca durante la estancia. Durante la estancia, algún que otro beso o muestras cotidianas de cariño familiar, pero la ametralladora labial no hacía acto de presencia. Al principio, esos segundos en los que su mejilla recibía los impactos indiscriminados de amor le parecían interminables y lo consideraba como un pago inevitable …
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El precio de un beso

La habitación olía a sudor y whisky. Afuera, la lluvia caía con furia contra las ventanas, pero dentro solo se escuchaban sus respiraciones. -¿Siempre dudas tanto? -susurró ella, acercándose despacio. Él mantenía el arma firme, apuntándole con decisión -No voy a caer otra vez, María -murmuró él, endureciendo la mandíbula. Ella sonrió, ladeando la cabeza. Dio un paso más, rozándole el pecho con los dedos. Entonces, ¿por qué no …
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Rutinas…

El despertador sonó temprano para él, como cada día de los últimos 40 años. Ni siquiera encendió la luz de la mesita, nunca lo hacía: ella dormía a su lado y no quería molestarla. Para él no era un problema, los años le habían hecho adaptarse a la oscuridad, y conocía cada centímetro de la habitación. En silencio, cogió su ropa y salió hacia el cuarto de baño, a asearse. Después, a la cocina, a prepararse un frugal desayuno, apenas un café …
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Un beso, siempre

El nacimiento, la muerte... la vida Los éxitos, los fracasos... la vida Las alegrías, las penas... la vida Los ánimos, los consuelos...la vida Siempre hay un beso, en el principio, en el final... y en el principio del fin.
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"El beso"

Sus labios nunca llegaron a encontrarse. Él inclinó su rostro sobre el suyo, depositando un beso en su mejilla. Un gesto tierno, pero brusco. Sus manos la envolvieron con fuerza, como si pudiera retenerla un segundo más. Como si soltarla no fuera una opción. Ella cerró los ojos.. Tal vez porque entendió que ya no había marcha atrás. —Confía en mí —susurró él. Bajo sus pies, las flores se mecían suavemente, como si intentaran despertarla. Pero ella ya no podía …
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Microrelato - Un premio de cine

Bajó de la limusina. Entró por la puerta lateral a su mansión. Vio que ya había luz en la casa de las chicas de servicio. Fue hasta el salón principal. Colocó el Óscar encima de la chimenea. De las cientos de notificaciones de su móvil solo se fijó en una, la de su hermano. “¡Enhorabuena!, ¡lo has conseguido! Ya no habrá dudas de si eres o no buen actor, si tu carrera acabará pronto o tarde, si eres solo una cara bonita. ¡Has entrado en el O …
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Reencuentro de dos viejos amigos

—Illo, André, ¿qué pasa, ompare? Malegro de verte, pisha. —¡Hombre, señor Rojo! Illo, qué bien que haya' salío ya. ¿Encontraste el arbo bien? —Ira, qué bueno —ambos se funden en un abrazo—. Ji, me costó una mihita pero aquí'stoy ya. ¿Qué'sta'siendo ahí? —Aquí enlusiendo la barca. —Qué arte tiene'. A ti te da iguá er dinero o lo' premio. Que hay que ve… con la' fatiguita' que tú pasaste …
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(Yo) Ganador

Pedro encontró el premio en un contenedor, reluciente entre papeles arrugados y restos de comida. Lo sacó, lo limpió y lo dejó sobre su mesa. Al día siguiente, lo subió a redes: «No puedo creerlo. Gracias a todos los que lo hicieron posible». No mencionó una película, ni un discurso, ni un nombre. No hizo falta. Los mensajes llovieron. Entrevistas, invitaciones, fotos con otros premiados. Lo aplaudían en cenas de gala, lo admiraban por su talento desconocido. Nunca actuó en nada, pero interpretó su...
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Un padre de cine

Muchas gracias a la academia. El cine nos permite contar historias, los premios también. Me gustaría contaros la historia de un hombre que quedó viudo, superó una dura etapa y crio, él sólo, a tres niños. Ese hombre todavía me da collejas. Va por ti papá.
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Escenario vacío

Los aplausos retumbaban en sus oídos. De pie en el escenario, con la estatuilla entre sus manos, sonrió mientras los focos lo cegaban. -Gracias… gracias a todos. Esto es un sueño hecho realidad. La ovación era ensordecedora. Veía la admiración en los ojos del público. -No se como empezar..., esto va por mi equipo... por todos los que han creído en mí. Los aplausos crecieron. Sintió una lágrima resbalar por su mejilla. Entonces, el ruido se apagó. El reflejo en el espejo …
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Los premios de mamá

María tenía treinta y cinco años y dos hijos a punto de entrar en la adolescencia que, de cuando en cuando, preguntaban a su madre qué había en esa caja de cartón redundantemente embalada encima del altillo. "Son los premios de mamá por hacer películas", contestaba ella. Los chicos se olvidaron de la caja hasta que María, 12 años después, falleció de cáncer. Tras el entierro, rebuscando entre sus recuerdos, se acordaron de aquella caja, que fueron rápidamente a abrir. …
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Amargo laurel del tiempo

Abrió la carta envuelta en el sobre de papel caro y temió lo peor. El membrete y la pomposa introducción hicieron innecesario continuar: le habían otorgado El Premio. La amargura y el abatimiento fueron aplastantes. Había hecho un esfuerzo agotador durante años para que la película mereciera ser recordada. Detalles minúsculos, evocaciones dirigidas al espectador inteligente, sonidos que, imperceptiblemente, vestían de misterio la narración. El arduo guión había sido labrado pretenciosamente como un …
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Una Película Inolvidable

El salón, abarrotado, hervía de expectación. Los invitados, con sus mejores galas, aguardaban el acontecimiento del año. Cuando se anunció el nombre del galardonado, aplausos y música triunfal llenaron la sala. Con el rostro iluminado, el premiado se levantó del asiento y avanzó hacia el escenario. Un discurso vibrante, lleno de gratitud y pasión, cautivó profundamente al público. Sin embargo, tras cada aplauso, un escalofrío ascendía por su columna. Por dentro, un ardor punzante le recordaba …
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Tertulia de artistas

—Si una imagen valiese de verdad más que mil palabras, nunca habría desaparecido el cine mudo —dijo el escritor, con media sonrisa. —Ya, bueno... ¿Pero alguien consiguió alguna vez que tanta gente riese sus chistes como Chaplin o Buster Keaton? —respondió el fotógrafo. —No creo que haya provocado muchas risas, pero Bach y Beethoven nunca necesitaron traductor para emocionar a su público —repuso el músico. —En cuanto a la universalidad de vuestro arte, sois todos unos...
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El Goya a la mejor actuación

Me acerqué al estrado para recoger el premio, pero en lugar de agradecimiento, sentí miedo, un miedo semejante al que se siente cuando ves algo que no es natural, algo que desafía las leyes de la física y descompone el mundo que conocemos. La gente aplaudiendo era a la vez real y fantasmagórica, eran demasiadas casualidades, demasiada suerte inoportuna en mi carrera, como si todo fuera una gran simulación, un sueño solipsista programado por un malabarista. Una profunda náusea se infiltró por mi conciencia cuando …
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¿Y por qué?

- ¿Te interesa el premio? + No especialmente - ¿Renunciarías si ganaras? + No lo creo, aunque tampoco tengo muy claro si haría uso de él... quizás lo usara para hacer algún regalo - ¿Crees que vas a ganar? + Es muy improbable - Entonces, ¿por qué sigues participando? + Aunque parezca inocente, pensar que a alguien le puede gustar en algún aspecto, es suficiente premio.
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Aranceles tengo y para mí, no vendo

Cómo llamarle en verdad a quien se cree el dueño de la pelota y si el no juega amenaza con llevársela? Todo funciona si los amiguitos que hacen su equipo y el contrario le aceptan esas reglas, y si le ponen reglas nuevas, por ej. a la industria armamentos, municiones, petróleo y gas ?
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Arancel Intelectual

Las ideas fluían como un río hasta que alguien construyó diques. «Lo que creas es mío», dictaminó. Ella se vio cercada, con cada inspiración sujeta a impuestos, pero la mente no admite aranceles ni rejas. Así que rompió el cerco y se marchó, llevándose lo único que nunca podrían quitarle: su libertad (de imaginar).
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Microrelatos - Aranceles

Juan - Entonces, hasta nuevo aviso: - La base sale de Shangai, la complementan en Casablanca, se empaqueta en Zona Franca en Vigo. Sale para Felixstowe y de ahí para New Jersey. Pablo - Sí, he hablado con mi gente y dicen que es la mejor opción. Juan  - ¿Y la negociación del nuevo precio? Pablo -Nada, lo que está pactado está pactado. En cuanto lo sirvamos, subimos un 8% y a ver si nos siguen comprando… Juan - Ok. Yo hablo con los bancos, están tan nerviosos …
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Carta a Google

Hola, me llamo Aranceles y soy una chica muy maja de 39 añitos residente en Salem, La Rioja. En el Registro Civil, mis padres se pelearon por el nombre que cada uno quería ponerme: Araceli mi madre, Ángeles mi padre. El funcionario escribió lo que pudo entender y ahora tengo este enorme problema, peor aún que el de mi hermana Impuestina. Estoy harta de que todo el mundo hable mal de mí en Internet, y mucho más de que nadie me encuentre en las redes sociales. Ya tengo bastantes complicaciones por tener una belleza poco normativa como para...
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Relato de Kavashar al-Khayr

Algunos viajeros incluso iban más allá de Persia y cruzaban el desierto buscando el otro extremo donde, se decía, quedaba una ciudad de cúpulas verdes y fuentes de azogue, muy al Levante. Bien valía empeñar la vida si al otro lado esperaban la fortuna y las muchachas vestidas en sedas que contaban los libros. El indigno y temible Celador del Portón exigía, so pena de decapitación con un gran alfanje, el arancel que permitía el paso al desierto de sal. Complicadas tablillas con signos apenas legibles estipulaban el …
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El arancel de Schrödinger

Hoy te lo pongo, mañana te lo quito. Bonito arancelito. Hoy te amenazo, mañana me relajo. Con el país de abajo. Chancla en boca, con vara tiesa, de ordeno y mando sé un rato, hasta que la realidad se gira y me sacude un buen guantazo. Mis amigos me abandonan, huye de mí hasta mi señora, y yo medito en mi trono, ¿Por qué me quedo solo? ¿Por qué me tratan tan mal? Le pregunto a mi gato, y no responde el animal.
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El precio del silencio

Las hormigas comerciaban con las cigarras: granos de azúcar a cambio de melodías. Pero un día, la Reina impuso un arancel y, por cada tres granos recibidos, las cigarras debían pagar uno en tributo. Al principio, aceptaron. Para compensar, subieron el precio de su canto. Muchas hormigas ya no se lo podían permitir y, pronto, el mercado se paralizó. El hormiguero, antes lleno de trinos, cayó en un pesado silencio. Sin melodías, el trabajo se volvió monótono y las antes animadas charlas pasaron a una sombría...
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La aduana

El tren se detuvo en la aduana. Un guardia revisó mis papeles y señaló un sello borroso. —Falta el pago del arancel —dijo. Le ofrecí dinero. Negó con la cabeza. —No es dinero. Le di mi libro favorito. —No es un objeto. Entonces, susurré un recuerdo. Me dejó pasar

menéame