La deriva hacia el autoritarismo no empezó este enero; la rendición viene de antes. Quizás empezó en febrero del 2021, cuando los republicanos en el senado tumbaron el impeachment de un presidente que había enviado una masa enfurecida a lincharles hacía menos de un mes. O quizás fue poco después, cuando el supremo decidió inventarse una interpretación constitucional de fantasía para permitir que un hombre que había intentado dar un golpe de estado fuera candidato.