#2 Si se quita la gorra queda despeinado.
Y Trump prefiere mearse en el ataúd de los muertos que ir despelujado en vez de llevar el pelo más rígido que un muñeco de Playmobil.
#1 Lo que decían los pronósticos era que la elección del nuevo líder supremo iba a estar entre el hijo de Jamenei y el nieto de Jomeini, y así ha sido.
Sí que se quitó la gorra, cuando tenía que saludar a los amigos.
Pero NO lo hizo ni agachó la cabeza, como siempre hizo en otras ceremonias, y como hacen siempre los que asisten.
Y te remito a otras ceremonias del año pasado, como puedes ver en #58
#16 De las, digamos, 100 posibilidades que serías capaz de imaginar, tu has elegido la única que crees que tiene sentido, que podría resumirse en: pasó por allí y cogió lo primero que pilló.
Y has descartar el resto porque no tienen lógica. Como que no cogió la de color negro porque es la que más usa. O también, no fue a cabeza descubierta como cuando acude a las ceremonias importantes porque esa no lo era.
#32 A mi me parece muy ingenuo que alguien piense que un acto que va a ser escrutado por millones, no sea usado como escaparate de propaganda donde están pensados los aspectos visuales por los asesores de imagen. Y que las posturas son casuales y no un mensaje.
#24 yo creo que russia no tiene nada y prefiere no demostrrarlo... y china... xino-xano... en poco serán la primera potencia y nos haremos los sorprendidos.
#30 La de Hezbolá es la moto que siempre nos venden en occidente, como la de Hamás, como excusa para arrasar Gaza, y transformarla en un resort.
Digamos que cuela bien poco, a éstas alturas, viendo el percal. Saben que tienen la prensa totalmente comprada, de modo que fabrican la información, a su antojo, y les funciona. Incluso cuando surge un desmentido, la información falsa ha hecho su efecto, que es lo que andan buscando, y los desinformadores pasan a un discreto segundo plano...
La gente de izquierdas, parece que seamos los únicos que nos molestamos en comprobar la veracidad de las fuentes, pero es que solemos ser minoría... así que a engañar, que trae más cuenta, la ecuación es bien sencilla...
Es más fácil ver la facilidad con que nos hemos ido tragando las mentiras de Israel, que conocer la verdad de los hechos. Deberíamos hacer balance, de ambas cosas...