Bajo el mismo techo y con dos hijos en común, pero con unas economías tan separadas como su relación sentimental, según su relato, vivía esta pareja cuando decidió, en octubre de 2024, comprarse sendas viviendas en Les Naus. Pese a que, sobre el papel, estaban en pleno proceso de separación (una epidemia muy común a más de un propietario de este residencial) eligieron el mismo bloque y escalera, y pisos tan próximos que los ex bien podían pasarse la sal con solo alargar el brazo.