#1 A eso iba yo, que se supone que los concertados fueron una solución temporal que parece que está solucionando la demografía. Por lo que sea, les parece más "lógico" cerrar públicos que reducir conciertos.
#1 no es eso.
Y te lo explico: los niños son seres humanos, los niños no molestan y además, deberías de estar agradecido de que padres se dejen el salario y la salud en criar a los que el día de mañana te van atender.
Cada vez fomentan más el individualismo y el “yo soy especial”.
Y además, esto es segregación: ahora es un niño y no pasa nada. Que pasa si lo hacemos con los negros? O con los pobres? O con los tullidos? Minusválidos?
#1#2
Y junto a Canadá, se puede poner a Dinamarca, que ahora lloran porque van contra ellos los yanquis, pero bien que les ayudaron a espiar a la Merkel y a otros gobiernos europeos, que por cierto forman parte tanto de la UE como de la OTAN, o sea, una traición total.
Pues eso, tanto Canadá como Dinamarca ahora van de víctimas pero cuando son victimarios, bien que se saltan todos los derechos internacionales que les sale de los cojones.
#1 pues si hablamos que en emergencias se habla de la hora de oro para la supervivencia o siendo más estrictos ya de lus 10 minutos de platino, 15-20 minutos es mucho. Y no lo comento como crítica.
#1 Lo que ha visto es la deriva de su partido y que ya tiene muy mala fama por el abandono de las afectadas por las mamografías y está haciendo un control de daños no sea que aun le afecte más.
#1 Si lo hizo con un compatriota como John McCain, del que dijo que era un cobarde que se dejó atrapar por los vietnamitas y que tampoco lo pasó tan mal en la cárcel (cuando fue torturado salvajemente), qué no va a decir de los soldados extranjeros. Y lo dice él, que puso a su familia a trabajar para librarse del alistamiento en la guerra de Vietnam. Es una escoria humana.
#1 siempre será mejor la mesa de cuñados de friker y los cazafantasmas, con Ángel gañan dando lecciones y otro poniéndose tierra en las botas hablando de víctimas inexistentes en un Parking
#1 Cierto.
Pero la izquierda ha vuelto a estrellarse contra uno de sus problemas más recurrentes: el ego gigantesco de sus líderes.
Varoufakis en Grecia o Iglesias en España (y su camarilla que no estaban solos) se instituyeron en poco menos que oráculos y no favorecieron una democracia interna real.