Concurso de microrrelatos de Menéame
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Un puntito de tristeza

Sentía un puntito de tristeza, pero en general, nada concreto, a grandes rasgos. Normalmente no tenía problemas, ni angustia... "el día a día me come", solía decir, y el puntito desaparecía, o se posponía y difuminaba. Sin embargo nunca mostraba una expresión plenamente tranquila, aunque tampoco acelerada. Iba como un autómata, sin sentimientos, solo procesos. Sabía lo que había que hacer, y lo hacía bien.

Incluso al llegar a casa alguna película o libro ayudaban a desconectar, y entonces ese puntito se hacía notable, como un mosquito. Aunque el sueño ya no permitía concentrarse.

Pero al llegar la jubilación, ese puntito de tristeza lo ocupó todo, y esta noche, en el espejo, sí veía signos de cansancio, que afortunadamente nadie más podía ver. Y quizás de alivio.

Y pensé en el resumen de mi nota de despedida: Sabía lo que había que hacer, y lo hice bien.

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El punto pequeñito

-Mamá, ¿esto es un punto?

-No, eso es un círculo, porque es muy grande y se puede medir.

-Pero si lo hago más pequeñito también se puede medir.

-Piensa en un puntito tan pequeñito que no lo puedas medir.

-Pero entonces no se vería.

-Coge el bolígrafo de punta muy finita y...

-Espera que voy a por tu regla especial. (...) ¿Ves? Mide la mitad de estas dos rayitas...

-Medio milímetro, sí. Pues más pequeño.

-Mamá, siempre va a medir algo y será un círculo.

-¿Sabes qué? Tienes razón. Pinta un círculo muy pequeñito y ya está.

-¿Y entonces, un punto qué es?

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Las vacaciones como animal mitológico

Mis dos abuelos murieron hace mucho. Como ya he contado alguna vez, uno era falangista y otro de la CNT, lo que a ellos no les impidió ser buenos amigos y a mí aún se me nota, por herencia, en demasiadas ocasiones.

Además, uno era agricultor y otro ganadero, dos oficios, como se sabe, enfrentados desde la prehistoria.

Pero entre tantas diferencias, había una similitud que los unía: las vacaciones.

Para cualquiera de mis dos abuelos, las vacaciones eran algo incomprensible, casi mágico, tan producto de la modernidad como la luz eléctrica, los coches y la televisión. Los dos habían trabajado desde niños, con más o menos ahínco, con mejor o peor fortuna, pero sin disfrutar otra forma de asueto que los días festivos.

¿Vacaciones? Claro hombre, cuando las vacas no coman. No te joroba...

Por eso, entre otras cosas, nadie se quedó en el pueblo.

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Sombras en tu dormitorio

Surgió de la luna llena y de aquel primer niño ancestral que temió las sombras de un árbol; no del miedo a la oscuridad. No, no son el mismo miedo.

Ahora se mueve por tu dormitorio aprovechando las largas sombras que el resplandor de la calle te mete en casa, o las luces de tus propios dispositivos. A veces consigue que notes su presencia, soplándote levemente en la nuca.

No es la muerte, que está bien definida. Es otra cosa que se queda atorada. Como la mirada perdida que viste en la residencia de ancianos. Esa mente sepultada bajo las sombras, que no vuelve ni tampoco se termina de marchar todavía.

Está cerca. Ten cuidado. No dejes que se obsesione contigo.

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Versión de pobres

En el cuento clásico, el gato con botas le dijo a su dueño que se bañara en el lago, para quitarle la ropa, hacerlo pasar por un noble y que el rey lo invitara a palacio.

Pero el contexto es el que es, y de donde no hay no se puede sacar, y a lo máximo que aspiraban era a colarse por la noche en la piscina comunitaria. Se quitaron los calcetines para bañarse. Y, por supuesto, sin invitación al palacio, solo le pudieron dar al gato los restos fríos de una barbacoa que había en la basura.

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La reliquia

Año 2125.

La cola daba la vuelta a la manzana, rodeando el templo, compuesta por gentes venidas de allende los mares, personas transpirenaicas, transalpinas, transatlánticas, transmediterráneas, transidas de cansancio por tanta espera.

Y es que la noticia del fenómeno había llegado a todos los rincones del planeta. Y la palabra "fenómeno" no le hacía justicia: casi se podría considerar un milagro. De hecho, la Iglesia había iniciado ya el proceso de beatificación.

No había más que ver la expresión de los que ya lo habían visto, de aquellos que salían del recinto por la puerta lateral: asombro, estupefacción, repugnancia, incredulidad…

Le pregunté a uno de los que habían salido qué había visto:

-Está ahí, en perfecto estado de conservación, sujetando todavía el último fajo de billetes de la última comisión: el brazo incorrupto del San Cristobal el Corrupto.

El templo estaba situado, no podía ser de otra manera, en Montoro.

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Tenemos al primer ganador de esta nueva etapa, JanSmite con el relato titulado "Cuarenta"

JanSmite con el relato titulado "Cuarenta" ha sido el ganador de esta semana de nuestro certamen de microrrelatos: www.meneame.net/m/microrelatos/cuarenta

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Tras el VAR ha sido el microrrelato "Piratas nazis del Caribe" de Artikan el ganador de esta semana

Pues sí, tras una discutida revisión a cargo del VAR de Menéame, el arbitro pitó penalti y fue "Piratas nazis del Caribe" quien se impuso como ganador de esta semana www.meneame.net/m/microrelatos/piratas-nazis-caribe

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Fumadero de jazz

En todas mis vidas, y mis muchas muertes, he conocido a gente de todo tipo. En los años ochenta, en los Estados Unidos, conocí a Frank (se llamaba Harry) y él me explicó en un “fumadero de jazz”, los que vivieron esos años ya saben a lo que me refiero, que el movimiento de caderas era para los listillos que sabían mucho de jazz. Yo sabía lo justo y me lloraban los ojos de tanto humo de tabaco en esos locales de música. Los llamaba listillos en una traducción barata al inglés de la época. Años después, muchos, me encontré con cosas que no entendía, barbas de chivo y cafés extraños, me dije a mí mismo que había perdido el tiempo. Sólo me quedé con el humo de aquellos locales de jazz donde la gente usaba esa palabra.

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El misterio de los mister

Se acercó un enlister

A alistar a los hipster

Pero vino un magister

Acompañado de su assister

Y los metió en un cloister

Donde los atendió una sister

Les vendió a todos un blister

Que había contenido klister

Y se hizo una blacklister

Un chantaje a los mister

Que habían sido hipster

"Preferimos, hermana sister,

que nos clave un leister,

o que nos lleve un twister

antes que un falso blister de klister.

Le diremos a nuestro barrister

Que la lleve ante el minister."

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Una luz que nunca morirá

Todo era estupidez, oscuridad, en el relato oficial. Nosotros sabíamos que había otras historias: nuestros abuelos nos habían hablado de vida más allá de las pantallas, de imágenes que siempre mostraban la misma perspectiva. Sabíamos de otras puertas y queríamos llegar a ellas. Para ello, nos adentramos en pasillos interminables que llevaban a edificios que ya habían perdido su función. Abríamos cada cerradura con alegría porque sabíamos que la meta merecía la pena. El final fue el principio: encender la luz y sonreír a todas las estanterías polvorientas, a libros que llevaban años esperándonos. Ante tanto vértigo, sentarse en silencio, saborear el poder de cada palabra arrebatada suponía la felicidad. Más que leer, era resistir. Era hacer de cada párrafo un recordatorio de que el saber, aunque despreciado, nunca muere.

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REPARACIÓN (#FuturoImperfecto IV)

- Sujeta, aquí. Cuidado.

- Ya está. Ahora giro… ¿Así?

- Sí, muy bien. Sigue concentrado.

- No puedo dejar de pensar. Impresionante la des‑extinción de una especie, ¿verdad?

- Grandioso, ¡glorioso!

- Éticamente correcto, ¿cierto?

- Jamás debió haber extinciones. Lavamos un error que avergüenza a la humanidad. ¡Corregimos la historia!

- Sí, todos los casos de la historia fueron atroces en ese sentido. Pero sigo dudando si enfocamos bien nuestros esfuerzos.

- Debemos demostrar el concepto. Empezando por organismos simples.

- Sí, por supuesto. Pero… ¿tenía que ser la viruela? ¿en humanos?

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El bosque (#FuturoImperfecto V)

David no podía evitar esa sensación agridulce.

Por una parte, le emocionaba caminar por ese bosque, que le recordaba al que había cerca de la casa de sus abuelos. Volver a contemplar los colores del otoño y escuchar el canto de los pájaros era maravilloso, pero aún más hacerlo acompañado de su hija.

Por otra parte, echaba de menos oír la hojarasca crujir bajo sus pies y el olor a tierra húmeda, tal como la recordaba de su niñez. Sin embargo, lo que más le afligía era saber que pronto terminaría todo.

-Papá, cómo se llama esa planta que parece una explosión nuclear

-Pues verás, hija...

Un zumbido sordo seguido de una oscuridad total truncó la explicación.

-Se han agotado las baterías. Tenemos que marcharnos hija, ya no queda nada que podamos aprovechar aquí.

-Papá, este ha sido el refugio más guay que hemos encontrado en los últimos meses.

-¿Lo dices por la proyección en tres dimensiones?

-Sí, y por la comida de perro enlatada.

-Jajaja. Si, la verdad es que estaba rica. Hemos tenido suerte...

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El mecanismo del fin

Me siento un canalla. Ella sigue fingiendo que no advierte los continuos desprecios que le dirijo. Me sigue entregando el mismo amor (puede que compasión), como si fuese un niño huérfano. No tengo nada que reprocharle. Tampoco la soporto. Ayer miraba su cara tan de virgen de Van Eyck, sus cabellos reposando sobre armónicos hombros. El cuerpo primaveral y apetecible. Las palabras joviales que regala a todo el mundo, y una amabilidad que derrocha sin mesura.

El amor es un misterio. Cómo puedo no amarla. Cómo puede asquearme tanto.

Preveo el futuro: preparo las frases precisas  e irreversibles que le diré, mis respuestas a sus preguntas (y a sus silencios). Será la única forma de romper este maleficio.

Subo las escaleras de casa. Me flojean las piernas. Abro la puerta decidido a terminar de una vez.

Ella está al fondo del salón, mirándome tranquila. Desnuda en brazos de ese desconocido.

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Las molduras del silencio (#FuturoImperfecto VII)

Cuando era pequeño, imaginaba el futuro de otra manera, aunque ya no recuerdo esos futuros.

Imaginaba que habíamos comprendido la inteligencia, y madurado hacia posturas más trascendentes para habitar este mundo insólito.

Soñaba elucubraciones vagas sobre el significado de las formas corporales, meditaba sobre la semejanza entre el pájaro y la ortiga. Desnudaba pensamientos como capas de una cebolla ambarina y turgente...

Pero en realidad el futuro es el mismo presente, siempre, sólo cambian los juguetes con los que arañar las molduras del silencio.

Y la mirada desmontando los palacios que la esperanza había construido en el aire, libre, inocente y trágica, como nacer en un mundo que se deshace.

Si hay algo peor que dos ejércitos en guerra, son cientos de millones de famélicos desesperados.

Algún día llegarán, no importa cuándo. 

Porque nada les detendrá.

Porque no volveremos a la Edad Media, sino a la Prehistoria.

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DislexIA (#FuturoImperfecto VIII) se hace con el trilunfo en esta semana

DislexIA de Magnificus se alsa con la victorria es esta edición de Futuro perfecto

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Villanos

Tantos peligros nos acechan: odio, cambio climático, xenofobia, bulos. Tantos peligros y muy poco tiempo. Un momento difícil en el que los mejores deberían guiarnos y solo nos iluminan los más tontos. Un momento complicado en que necesitamos a superhéroes y solo hay villanos.

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Día tranquilo

Fue un día de poca actividad en el que básicamente se limitó a observar la ciudad desde lo alto buscando algún problema que resolver, algún criminal al que detener antes de que escapara, algún edificio en llamas del que rescatar a alguna persona o animal atrapado por las llamas. Pero no ocurrió nada de eso y, aburrido, decidió volver a su casa. Le habría venido bien un poco de acción.

Entró volando por la ventana, dejó la capa sobre el respaldo de una silla y se sentó en el sofá al tiempo que encendía el televisor y cambiaba de canal con su visión infrarroja.

Escuchó una voz desde la otra habitación que le decía:

- Cariño: Te toca bajar la basura.

- No me encuentro muy bien. -Respondió- ¿Puedes hacerlo hoy tú por mí?

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Espacio profundo

Mira hijo, aquella es Tesla, la estrella más brillante de la constelación. Las otras dos que se ven juntas más a la derecha son Panamá y Groenlandia, que junto a esa que ves ahí, que se llama Usaid forman la constelación Aranceles. Y si tuviésemos un telescopio podríamos ver la nebulosa de la trompeta que se encuentra en su interior. ¿Verdad que es fascinante?

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Los problemas de los demiurgos

El demiurgo estaba cabreado y miró de reojo al ser omnipotente y omnisciente en la modalidad de sabelotodo egocéntrico.

-Es que no está contento con nada.

-¡No eres más que un vulgar artesano! –respondió el ser omnisciente rojo de ira.

-He construido el universo en cinco minutos... pero he sido discreto.

-¡Para crear universos hay que ser megalómano y exhibicionista... esto que has hecho es un revés a la inflada imagen que tengo de mí mismo!

-Si usted lo dice... –respondió lacónicamente el demiurgo.

-¡Estás hablando con el ente supremo! ¡Crearé de la nada absoluta otro demiurgo!

-Pero si ya lo tengo todo construido... Esto parece la rabieta de una niño malcriado.

-¡Me inventaré la vida, tontolculo, seres que me adoren por siempre jamás! –dijo el ser omnisciente más cabreado que antes.

Y con una simple orden mental el demiurgo desapareció.

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El pescador

Oswaldo amaba el mar. Nació y se crió cerca de él, y de él vivía ahora.

Esa día salió temprano, un punto antes del amanecer, hacia la playa de Poneloya, con su equipo y sus pertrechos, en su vieja moto, una Norton destartalada que él cuidaba mucho, era herencia de su padre.

Se llegó hasta lo de Doña Hilda, al final de la playa, a la que saludó con la mano mientras aparcaba, y agarró su equipo: las gafas de buceo en la frente, el arpón y la red a la espalda y las pataletas de la mano. No necesitaba más.

Apenas 50 metros hasta la orilla: se fija las gafas, las pataletas a los pies y agarra el arpón.

Al echar a andar, oye como un rasguido: una de las pataletas se ha enganchado en algo metálico, rajada de arriba abajo. De no llevarla puesta, hubiera sido su pie…

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Tiempos Raros

-         Llegaremos en un par de intervalos espacio-tiempo a la Tierras Raras, capitán.

-         Recuérdame porqué se llaman Tierras Raras.

La edad no perdonaba a la memoria del capitán, por muchas veces que se lo dijera era un concepto que no llegaba a comprender, no por la complejidad de este, a la que ya estaba acostumbrado tras décadas de viajes superlumíncos, si no por no comprender por qué los habitantes de las Tierras Raras actuaban de esa manera.

Le costaba entender cómo era posible un lugar en el que la materia inanimada estaba por encima de los organismos vivos, y que esta generase guerras que por el bienestar común no se disputaban. Era honestamente raro, complejo y descorazonador.

-         Creo que será mejor que lo vea por sus propios ojos, capitán. Hemos llegado a Tierras Raras, desdoblándolo al espacio-tiempo: Tiempos Raros, según los habitantes: La Tierra, presente.

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El cuento chino de los tres frijoles gana el concurso semanal de microrelatos de Menéame

El cuento chino de los tres frijoles gana el concurso semanal de microrelatos de Menéame

El cuento chino de los tres frijoles gana el concurso semanal de microrelatos de Menéame y La Rebelión de las Tierras Raras queda finalista
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"Objetivo común" es el tema de esta semana para nuestro certamen semanal de microrrelatos

"Objetivo común" es el tema de esta semana para nuestro certamen semanal de microrrelatos

Pues el tema de la semana de nuestro concurso semanal de mircrorrelatos, en honor al grandérrimo usuario @Charles_Dexter_War, es "Objetivo común". Sed cínicos, irónicos, puñeteros pero sobre todo ingeniosos.

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Juan Palomo

- Venga Juan, tú hazlo, tómatelo como parte del trabajo.

- Si yo de esto no sé, escribir no es lo mío, y además me lío entre tantas cuentas.

- Mira, usa la cuenta de empresa del IALLM y ponle cualquier cosa, cualquier tema. ¿Te gusta algún autor? Le dices que escriba parecido y te lo hace, es alucinante. Luego lo revisas un poco, cambias de aquí y de allí y lo subes con tu cuenta, bueno, la resucitada, ya sabes.

- Pero había alguna otra condición y un tema que va cambiando, ¿no? Alguien lo comentó en el café, algo polémico para que muerdan el cebo.

- Sí, pero nos hemos pasado un poco, demasiado ruido. Además más de alguno se ha dado cuenta pero no pasa nada. Sí que hay límite en el número de caracteres, está descrito por ahí. Míralo antes de publicarlo, que no me sé todas las normas y además que me tengo que ir. ¿Cuento contigo?

- Claro, pero esta vez me toca ganar a mí. A ver si no canta demasiado con tanto recién creado y tanto click...

- ¡Ése es mi chico! Creo que ya tenemos ganador, recuerda que estamos todos en el mismo barco.

menéame