Concurso de microrrelatos de Menéame
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El cazador

La última vez que hubo electricidad fue hace ya años. Esa noche en que todavía funcionaba todo malgasté unas horas leyendo un libro. Los días siguientes fueron primero tranquilos, luego tensos, finalmente caóticos. En el betún espeso de la noche se oían alaridos, bramidos de destrucción, risas desquiciadas. Animales salvajes que habían sido ciudadanos salían a desatar una agresividad primitiva y eufórica. Cuando las baterías y antorchas improvisadas escasearon pocos arriesgaban a salir de noche, salvo para quienes la oscuridad era indiferente: los ciegos. Se instauró entonces un justo equilibrio. De día la ciudad era territorio de caza para los dotados de vista y los invidentes se escondían en agujeros. De noche campaban estos últimos, que acometían ágiles en plena negrura. Nos cazaban como a conejos. Entendí que para comer era más fácil cazar a muchos que a pocos y cambié de bando. No me importó mucho arrancarme los ojos.

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Ojos de fuego

Lo vio jugar en el suelo, rodeado de coches y monstruos invisibles. Su hijo. Con calcetines desparejados, rodillas amoratadas y el alma intacta.

Desde el sofá, lo observaba en silencio. El niño caía al suelo dramáticamente, se levantaba riendo, gritaba explosiones. Todo en él era ahora.

Y entonces, se sintió viejo.

No por la edad, sino por la distancia entre ese juego y su memoria.

Pensó en quien era antes. En cuando salía sin rumbo, dormía poco y soñaba mucho. Cuando amaba con rabia y lloraba sin vergüenza.

Cuando tenía hambre de vida.

Ahora tenía responsabilidades. Era predecible.

Y eso dolía más de lo que admitía.

Su hijo levantó la cabeza y le miró fijamente. Le brillaban los ojos, como si el mundo ardiera en ellos. Como si no conociera el miedo.

Tragó saliva.

No extrañaba la infancia, ni el tiempo.

Lo que de verdad echaba de menos…

eran esos ojos de fuego.

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Una charla entre magos

Acudió un día Duncan a buscar a Rutger, el Gran Mago de Hoveland, y lo encontró abatido y apesadumbrado.

—¿Qué te pasa? —le preguntó, pues eran buenos amigos.

—Que he descubierto que soy un necio. Mira.

Y le hizo descender por una larga escalera hasta que llegaron a una lóbrega habitación donde el mago tenía encadenados tres espectros.

—¡Agua!, ¡agua! —gritaba el de la derecha.

—¡Agua!, ¡agua! —gritaba el de la izquierda.

—¡Agua!, ¡agua! —gritaba otro más en un rincón.

—Parece que sufren el mismo mal, ¿no es así? —preguntó el mago a su amigo.

—Lo aseguraría —repuso Eric.

Pues uno es el fantasma de un hombre que murió en el fuego, otro murió de sed, y el tercero es el fantasma de un hombre que murió en la riada del año pasado.

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– Borrón –

Como cada día, Violet hizo sus abluciones matinales, tomó un poco de mijo con miel, que la mantendría hasta el mediodía, y se puso a ello, a escribir, su pasión, su motivo de vivir: inventar historias, contar cuentos, crear personajes…

Pero últimamente, dada la situación, estaba escribiendo sobre lo que acontecía en su país, en su ciudad: cada vez la asustaban más esos uniformes oscuros, esas voces autoritarias, ese odio en los ojos.

Así que se sentó, tomó su pluma, la afiló un poco, la mojó en el tintero y se puso a ello:

-"La situación es insostenible, la represión…"

Dio un respingo en la silla: lo que acababa de escribir tenía una mancha de tinta encima. Se frotó los ojos:

-La pluma está mal…- pensó

Agarró otra, vuelta a empezar. De nuevo, comprobó con horror, sus palabras eran sistemáticamente tachadas. De repente, unos golpes en la puerta:

-¡Abra, Gestapo!

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Una maratón con sombras (Valdesuei)

A sus cincuenta años seguía siendo tan competitivo que, por recomendación del cardiólogo e imposición familiar, había decidido rivalizar únicamente contra sí mismo.

Se acabaron los piques, las pataletas y la autoexigencia.

Con el pistoletazo de salida activó el pulsómetro y fue recorriendo los primeros kilómetros según los tiempos establecidos.

Si algún corredor le sobrepasaba, respiraba profundamente, contaba hasta cinco y continuaba a su ritmo.

Al girar una curva para encarar la última recta, el sol que estaba en pleno ocaso se colocó a su espalda proyectando una descarada sombra que le adelantó sin ningún tipo de miramiento.

Herido en su orgullo, no estaba dispuesto a dejarse vencer también por ella.

—Estoy compitiendo contra mí mismo—Se justificó para esprintar, con el corazón latiendo como una batucada en pecho y sienes.

No fue capaz de alcanzarla, y entró tan cabreado que pasó toda la semana en penumbra para no ver a su desvergonzada sombra.

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Futuro pluscuamperfecto

En realidad, todos deseaban un desastre mundial; no es que fueran inconscientes, o estuvieran poco formados, o ideológicamente modificados, simplemente todos estaban deseando una gran guerra mundial, figurar en los libros de Historia, ver quién ganaría al final de la contienda como si fuera un partido de fútbol y poder comprobar que estaban en el bando ganador, que su equipo tenía buenos delanteros y buenos defensas. En resumidas cuentas, al final, a nadie le importaba una mierda si morían diez millones o cuarenta, a nadie.

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Desde la oscuridad

Junio señalaba en Persia la mudanza del sultán a los palacios de verano. Obligado por la amenaza del alfanje, el pueblo se agolpaba para mostrar sumisión a la comitiva, especialmente cuando el enorme palanquín imperial acarreado por elefantes recorría las calles de Isfahán. Como extranjero también tuve que postrarme y mirar al suelo. Por el rabillo del ojo observé a un andrajoso erguido entre la multitud. Los soldados ignoraron su presencia, nadie parecía verle.

Al alejarse el desfile me acerqué a él con curiosidad. Los harapos que le malvestían despedían un hedor insoportable. Le pregunté por qué se le permitía ignorar la obligatoria genuflexión:

"Soy más poderoso que el sultán. Guardo los secretos de todas las familias. Si la muerte me llegara inesperada, mis mensajeros difundirían la verdad. El imperio desaparecería en horas.  

Soy el que observa y escucha desde la oscuridad de desagües y cloacas.

Soy el fontanero imperial."

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Y el ganador del Goya, digo del concurso de microrelatos de esta semana es "Tarifa de última hora"

Tarifa de última hora de Devnull es el texto ganador del concurso de microrelatos de esta semana: www.meneame.net/m/microrelatos/tarifa-ultima-hora

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El viaje del director

Cuando Francis abrió los ojos, una máscara flotante le observaba.

-Empieza el viaje Francis. Será largo y necesitarás ayuda. Por eso puedes llevarte tu bien más preciado.

Francis encontró en sus manos un trozo de latón oxidado. “Oscar al mejor Director”. Y entonces recordó.

Su 20 cumpleaños chupando el repugnante rabo de aquel director que le metió en el mundillo a cambio de placer.

Su amada Sue llorando cuando le exigió acostarse con el productor que podía darle su primera película.

Ron, su detective, que organizó mil montajes para destrozar a sus rivales.

La montaña de vejaciones, insultos y amenazas a los actores que debieron sufrirle. Aquel suicidio.

Las decenas de chicas que se tiró con falsas promesas de un papel.

Y tantas otras cosas…

La noche en que le entregaron el Oscar, algo le decía que, unos años después, la estatuilla sería chatarra, pero sus actos le acompañarían eternamente. 

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Reset (FI-5)

- Sigo sin estar seguro. Dices que volverá a pasar. Entonces, ¿Por qué hacerlo? Cambio.

+ La humanidad tendrá la posibilidad de empezar de nuevo. Varios miles de años. La curiosidad y la inventiva es nuestro regalo envenenado. Volverán a desarrollar tecnologías, se harán dependientes de ellas, y apenas sabrán hacer nada, si la tecnología no se les va de las manos y se rebela como casi nos pasa a nosotros.

Ya sabes, todo destruido, que no quede nada. Si queda algún resto, antes o después lo descubrirán y acelerará la evolución de la tecnología. Cambio.

- ¿Esto ya ha pasado antes? Cambio

+ Puede que seamos los primeros, o que tengamos la suerte de que otros hicieron lo mismo que nosotros ahora. Da igual, ya está todo listo. Solo falta el último paso, mueve la palanca y despídete de la civilización de los atlantes. Cambio y corto.

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El año que viene

Quisiera dar las gracias por este premio a un sintético, el primero en la Historia del Visual-3Dreal en recibir este galardón a mejor actor en todas las categorías. Gracias a los miembros de la Academia por haber entendido el valor de transformar mi cara en la de cualquiera, gracias a la técnica de MimicTM y a los nuevos polímeros de piel que ahora estoy usando. Quisiera dar las gracias también al director H6L35 que supo poner orden en esta historia tan especial sobre el sentido de la vida desde la óptica de nosotros, los sintéticos. “Spoiler”, como decían en el siglo pasado, el año que viene nos llevaremos todos los premios de todas las categorías. Gracias.

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Metamorfósil

Se encaprichó de la chica con el pelo de Amélie que siempre veía sola en el gastro-bar donde hacían catas de cerveza artesanal, el que sustituyó a la tasca de toda la vida. Con su aspecto de “normie” poco podía hacer. “Renovarse o sufrirlo en soledad”, pensó.

Lo primero que hizo fue dejarse barba, pero a los cuatro días parecía que se había estado morreando con un tapiz, así que se afeitó.

Le pagó una morterada a un peluquero bigotudo y con tatuajes, pero al día siguiente parecía más un soldado alemán peinado por la onda expansiva de un proyectil que un entusiasta del cine de Kaurismäki.

Se compró monturas nuevas para las gafas, pero la pasta castigaba sus orejas de soplillo.

Rescató de una caja la Rolleiflex del abuelo, pero no sabía abrir la tapa para meter el carrete.

Decidió echarle valor y tirar de labia, así que se puso una camiseta vieja y unos vaqueros, y se fue en busca de Amélie.

Allí la encontró. Pidió dos cervezas de arándanos y entró a matar. A ella le gustó su camiseta de Matutano, pero le aburrió su parloteo.

—¿Todo esto se lo has preguntado a ChatGPT para impresionarme?—le interrumpió Amélie.

—¿ChatGPT?—contestó él haciéndose el indignado—¡Yo solo consulto la Enciclopedia Encarta! 

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Asesinato mainstream

Barrio de El Born, 2:30 de la madrugada.

-         Le estaba contando a Ramiro lo de las sensaciones. Es que matar a alguien tiene muchas capas, no es simplemente cargárselo y ya. Es una proyección y una declaración de intenciones. Tiene su vibra, en plan una experiencia orgánica total. De algún modo tú estás siendo el que mata y la víctima, es un espejo en el que te miras para afirmarte ¿sabes? Es muy fuerte. Y va el tío y me dice: "Lo de la navaja es muy mainstream, yo lo de Jack el Destripador lo hacía cuando era chaval, pero si te quedas ahí y no evolucionas es todo aburrido. Eso antes molaba, ahora es muy charca".

-         ¿Te parece normal lo que me suelta?

-         Qué mal, tío.

-         Tremendo gilipollas

Las dos figuras se alejan. Callados van pensando en el outfit con el que matarán mañana.

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Nanorelato: Café suave, limpio y redondo

La especialidad filtrada en V60 con fermentación anaeróbica consiguió que rozaran las manos. Sonrieron. Salieron a la calle. Bajo la lluvia, un portal los juntó demasiado; el beso fue breve y prometedor. La noche, para beber despacio y prestar atención. Limpia, delicada y expresiva. Cuerpos ligeros sin acidez. Brillantes.

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Ve hacia la luz

«El señor Gaona le pide que sea su acompañante». Las palabras resonaban en su mente cuando entró en la habitación. Ahí estaba él, ya sedado y conectado al sistema de acompañamiento. Lo miró y, por primera vez, le pareció viejo.

Esperó pacientemente mientras el médico la conectaba: «No se preocupe, entre gemelos la compatibilidad es muy alta; su mente se acoplará a la de él y sabrá intuitivamente cuándo volver. Todo listo, cierre los ojos.»

...

Estaba en la playa, con el mar a su derecha y a su izquierda un sendero que serpenteaba paralelo a la orilla; allí la esperaba su hermano. Empezaron a caminar juntos, sin hablar, como cuando eran niños. La luz se intensificaba conforme avanzaban, inundándolo todo de blanco. «Tata, gracias por acompañarme.»

...

Abrió los ojos. Vio la habitación y el cuerpo inerte de su hermano en la cama. Y se sintió sola.

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Abre la boca

Entro a la sala con un poco de pavor. Pero ahí está ella: firme, decidida, recibiéndome con la mejor de sus sonrisas. Cuánto tiempo, dice, y tampoco creo yo que haya sido tanto. Lleva un vestido ceñido, que acentúa sus curvas. Ven conmigo, sígueme. Tus deseos son órdenes para mí, pienso, y la sigo por un estrecho pasillo. Puedes acomodarte, me dice, y me siento. Abre tu boca, dice, y se acerca. Mucho. Muchísimo. Cada vez más. Sonrío. Sonríe un poco más, añade. Lo hago encantado. Abre la boca más. Hasta que pueda ver todos tus dientes, hasta que pueda ver tu garganta. Imagino un beso, unos labios en unos labios: la felicidad. Entonces, empieza con la limpieza de dientes. El sonido es infernal y yo recuerdo que esta no es más que otra maldita visita a la dentista.

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Libertad se alza con el premio esta primera semana imperfecta

Artikan so su microrrelato Libertad se alza con un amplísimo margen con la victoria en esta semana semana del ciclo sobre el Futuro Imperfecto

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El fontanero antropólogo

Ir de casa en casa, violando la intimidad familiar, te pinta el cuadro social. El marido, que sabe perfectamente como reparar la avería, pero que hace el favor de contratarte; su mujer, que te da a entender que es idiota. Los chascarrillos sobre los vecinos, ignorando el hecho de que la rajada es recíproca. Últimamente, el inevitable chistecito sobre los fontaneros de la política. Se puede saber de qué pie cojean, señalando lo corruptos que son esos, o poniendo el énfasis en el todos son iguales. La enésima visita a las cloacas, solo para reafirmar los prejuicios propios.

No todo es polémico. Cuando piden pagar en b o consejos sobre tangar al seguro, hay consenso. Yo, complaciente, accedo a todo y les sugiero, de forma taimada, que soy de los suyos. En mi interior, me veo reflejado en esos otros fontaneros sobre los que pontifican, honrados mercenarios como yo.

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Y el ganador de esta semana es "Nunca quise que todo acabara tan mal"

El relato ""Nunca quise que todo acabara tan mal" de Un_señor_de_cuenca es el ganador de nuestro certamen de microrelatos
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El mito de la caverna de eco

Compañeros, tras la caída de occidente y el fin del Internet anónimo, nos ha costado varios años reunirnos de nuevo, pero por fin estamos todos. El dealer implume de uñas planas, el venado carmesí, el gasterópodo anarquista, el gallino fofó, María la Karmesiana, el hitita cáustico, el noblecito ilustrado, Speedy Rojales, Mundo Taíno, Bello Tinieblo,  el galileo espabilao, el Swarche de Korskr, el proyector estereoideo, Espaciotiempo, el inclusivo de Skyrim, el hijo menor enunciativo, Kentuky Fried Pussy, ofthemanners, y nuestro siempre querido febrero 2031.

Los de siempre, que elijan de qué hablaremos, y el resto tenéis vuestros ladrillos y vuestras lechugas. El que muera a ladrillazos, será cubierto de ceniza.

A quien insulte, nuestro amigo Pax le dará una bofetada. A la tercera bofetada, tendrá que abandonar la cávea, aunque podrá volver con unas gafas de nariz y hablar pitufado.

¡ Que comiencen los juegos del Karma !

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Il cannone

Pezzo carico!

Era casi mediodía y la multitud se agolpaba para ver el disparo del cañón.

Pezzo pronto!

Pero yo solo lo veía a él, radiante de emoción.

Cinque!

Se tapó los oídos.

Quattro!

Se los destapó; ya era mayor para eso.

Tre!

Me miró nervioso y me apretó la mano.

Due!

Volvió la vista al cañón.

Uno!

Abrió la boca, como yo le había explicado.

Per Santa Barbara! Fuoco!

La expresión de asombro dio paso a una enorme sonrisa.

— Mamá, ¿puedes decirles que disparen otra vez?

— No, cariño, pero, si quieres, podemos volver el domingo que viene.

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¡Quieto todo el mundo!

El RoboCoronel accedió al Senado Imperial, subió al estrado de oradores y gritó, alzando su desintegrador láser:

-¡Quieto todo el mundo!

A los Senadores de la Europa Unida, sección Mediterránea, delegación de Iberia, les sonó aquello, formaba parte de su Historia.

Tras el desconcierto inicial, el más osado inquirió:

-Disculpe, RoboCoronel, ¿de dónde ha sacado esa expresión?

-No estoy seguro… Imagino que mi procesador de IA habrá buscado en la MultiRed una expresión adecuada para esta situación y ha escogido ésa.

-Pero sabe Ud. que esa frase tiene copyright, ¿verdad?

-Eeeh… ¿Cómo?

-Sí, copyright. Porque no estará dando Ud. un golpe de Estado comunista…

-¡¿CÓMO SE ATREVE?! ¡Éste es un golpe de robots de bien!

-Entonces, convendrá que o paga los royalties, o cambia de expresión.

El RoboCoronel lo piensa, sus ojos positrónicos parpadean mientras su IA trabaja frenéticamente y se sube de nuevo al estrado:

-¡TO' QUISQUI QUIETO PARAO!

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El mensaje en las hojas

No podía ser casualidad que aquella mañana al abrir el portón de su casa encontrara Ana esas dos ramitas en el tranco de su puerta. Sobre la tierra levantada, junto al enorme socavón y los desconchones de la metralla que habían desolado su calle en tan pocos días, aquellas pequeñas flores y esas hojas verdes parecían venir desde una lejanía infinita. Ana pensó que las casualidades eran otra de esas cosas que se había llevado la guerra.

O quizá era la desesperanza lo que le hacía ver mensajes en todas partes, respuestas a la pregunta que escribió en un trocito de tela blanca y que habría pasado bajo cuerda entre manos agarrotadas por el miedo: "¿Cómo te encuentras, Ramón?".

Y aunque no entraba dentro de lo mínimamente razonable que el mensaje hubiera llegado a su destinatario, y siendo tan poco problable que su Ramón hubiera sobrevivido a aquella herida o incluso a aquella retirada entre el estruendo y la confusión, ella sentía que aquellas hierbas eran la respuesta y que él habría encontrado la manera de hacerlas llegar hasta su misma puerta.

Entregada a ese pensamiento estaba cuando llegó a casa de su tía, y una ráfaga de aroma fresco le llegó al abrir la mano y liberar las ramas sobre la mesita.

—Anda qué buena para la digestión. Cuando teníamos digestiones que hacer —le dijo distraída su tía mirando las hierbas de reojo mientras se secaba las manos en el delantal.

— ¿El qué?.

— La Mejorana que has traído.

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Feliz semana satán

Solo quería desearos a todos mis seguidores y al mundo en general mis mejores augurios, mis más íntimos deseos de guerra, odio, enfermedad y muerte en estos días de alegría y placer, donde mis cuatro corceles recorren el mundo dispersando la buena nueva. Es cierto que algunos ignorantes se resisten con un cierto y blando interés a ser barridos por la olas de la historia, pero pronto perderán el interés y mucho más, no esperaba unanimidad, e incluso me causan cierta ternura, pero me dura poco.

Sin resistencia pronto seré el rey del mundo y mis generales , a quien ya conocéis , se reunirán pronto para dar la buena nueva, no sin repartir algunas propinas entre la población solo por el placer de hacerlo.

El fin del mundo conocido está cerca. El nuevo será mucho peor de lo que habéis imaginado. Imponentes bombardeos contra tiendas de campaña, cárceles como agujeros negros sin recurso posible, especulación para generar fondos sin límites, deportaciones a países basura por decreto, precios de lujo y sueldos de miseria y lo que es mejor, lo mejor de todo, aplausos, muchos aplausos. Esto si que no lo vi venir.

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La integral de la esperanza

- A ti te daban el chorizo bueno, y a mí no me daban nada

- Pero qué dices, si eras los ojitos de mamá. A ti te metieron en el ejército, porque eras un balarrasa, y el resto fuimos rectos como una vela por tu culpa.

- Ya, lo dice el rojo, por qué será.

- Aún me debes una Campeona.

- ¿ Una qué ?

- Una gaseosa.

- ¿ Yo ? ¿ De qué ?

- No te creías que supiera resolver integrales con doce años, y te apostaste una Campeona, y la perdiste.

- ¿ Y no te la pagué ?

- Todavía estoy esperando.

- Si no te la pagué sería por algo.

Anselmo apuró el cigarro, restándole importancia a su tímida revancha adolescente, pero a la vez feliz de reivindicarla. Como si tuviera todavía doce años, y no sesenta.

- Mamá no va a llegar al verano.

- Yo de esa señora no quiero saber nada.

- Qué caro le salió aquél chorizo...

menéame