Una loma desierta junto al Mare Galilaeae, miles de seguidores esperando escuchar sus palabras. Un discípulo le susurra:
-Maestro, están hambrientos.
Asintiendo, sacó de su zurrón una pizza, una deliciosa y enorme "4 Estaciones". Tras repartirla, lo volvió a abrir y una nueva pizza apareció para ser repartida.
-¡Milagro!-, exclamaron asombrados.
Una vez todos saciados, el Profeta alzó la vista:
-¡Bienaventurados los pobres, porque vuestrotrotrotrotro, ggrrrr, tik, tik…!
Un humo oscuro salió de sus oídos. Los discípulos gritaron, levantándose de un salto. Un trozo del cráneo, con su pelo, salió disparado, exponiendo unas lucecitas y unos hilos de colores. Todos huyeron: era cosa del Maligno.
-Grymok, otra vez…-, dijo el ingeniero. -Te dije que no estaba preparado.-
-Ha sido tanta pizza, demasiada energía al replicarlas, Kelnay, habrá que considerarlo en la próxima iteración.
-Vaya… Bueno, recoge el robot, y mantén camuflada la nave hasta la altura de seguridad. Volveremos pronto…
El futuro no existe hasta que se mide o experimenta. Percibirlo fija su estado, pasa de la indeterminación a la concreción. Es el principio de incertidumbre de Heisenberg funcionando ante nuestros ojos a escala macroscópica. Fabricamos el futuro constantemente, de manera irremediable e involuntaria.
Se podría predecir el porvenir, pero la máquina necesaria sería del tamaño del propio universo. Salvo que aislemos un conjunto finito de partículas, velocidades, sucesos y estados. En ese caso, con interferencias despreciables del resto del universo, sí podemos saber lo que va a ocurrir en minutos con una tasa de error de prácticamente cero.
- Como en esta habitación iso-hermética, ¿lo ve?
- No entiendo, ¿qué tengo que ver?
- Que está usted encerrado conmigo y sé lo que va pensar y hacer mientras nos quedemos aquí. Puedo verlo en este terminal.
- ¿Me está amenazando? ¿Qué pretende?
Sabiendo lo que ocurriría, entonces le besó.
David no podía evitar esa sensación agridulce.
Por una parte, le emocionaba caminar por ese bosque, que le recordaba al que había cerca de la casa de sus abuelos. Volver a contemplar los colores del otoño y escuchar el canto de los pájaros era maravilloso, pero aún más hacerlo acompañado de su hija.
Por otra parte, echaba de menos oír la hojarasca crujir bajo sus pies y el olor a tierra húmeda, tal como la recordaba de su niñez. Sin embargo, lo que más le afligía era saber que pronto terminaría todo.
-Papá, cómo se llama esa planta que parece una explosión nuclear
-Pues verás, hija...
Un zumbido sordo seguido de una oscuridad total truncó la explicación.
-Se han agotado las baterías. Tenemos que marcharnos hija, ya no queda nada que podamos aprovechar aquí.
-Papá, este ha sido el refugio más guay que hemos encontrado en los últimos meses.
-¿Lo dices por la proyección en tres dimensiones?
-Sí, y por la comida de perro enlatada.
-Jajaja. Si, la verdad es que estaba rica. Hemos tenido suerte...
A Walter le apasionaban los libros impresos, algo extraordinario en una época dominada por el entretenimiento digital inmersivo. A medianoche, mientras disfrutaba de la lectura, escuchó el leve zumbido de un VIVA. Sobreponiéndose al pánico, fue corriendo al dormitorio donde su esposa Ava estaba visitando a sus hermanas en el metaverso. Walter gritó y la tiró al suelo mientras una lluvia de balas comenzaba a agujerear las paredes.
El mayor temor de cualquier ciudadano se hizo realidad. La IA cometió un nuevo error al identificar una amenaza, y su brazo ejecutor, el Vehículo de Intercepción y Vigilancia Aérea (VIVA) acribilló el edificio. Treinta inquilinos perecieron en el ataque.
No hubo compensación ni justicia. El SistemaGobierno no permitía la crítica ni admitía el fallo. El comunicado oficial de la mañana siguiente rezaba: “Anoche fue neutralizada una nueva amenaza. No se registraron bajas inocentes. El SistemaGobierno vuelve a demostrar su infalibilidad”
El futuro será ser uno y ser muchos, crear espejos de espejos en que nadie pueda encontrar nuestra imagen. Redactar párrafos con inteligencia artificial porque la estupidez natural se habrá hecho con la humanidad. Convivir con centros de datos que socavarán la convivencia con la naturaleza. Elegir la autoridad que tomará decisiones por nosotros. No pensar, no hablar, no mirar, no encontrar a nadie. Inventar relatos que borrarán todos los datos que puedan contrarrestar el Relato. Crear personajes que serán máscaras para animarnos a nosotros mismos, para darnos la razón, para elevar nuestra moral. Escribir una pequeña historia y ser alabados por ellos. Inventar ejércitos de bots para señalar a los que digan que mi victoria no es merecida, heterónimos que proclamen, de una maldita vez, que, por fin, merezco la victoria en el Concurso de Microrrelatos.
menéame