Vengo a contar una historia. No un caso real, sino un casi real. Aquí lo relevante es la moraleja del final. Evidentemente, tengo que hacer la advertencia de que todo esto es ficción y no pretende representar a ninguna institución, colectivo o persona real. Ya sabéis, eso que ponen al principio de las pelis. Vamos al lío. Una de mis funciones en la administración es la de emitir informes jurídicos sobre si corresponde autorizar o no la apertura de centros privados, digamos, sanitarios. Mis informes son preceptivos pero no …