Puedo asegurarles que nadie coloniza nada sin andar a palos. Sin embargo, según parece, los dilemas morales y éticos solo afectan a otros países y no al nuestro; los españoles, donde llegan cantan La Macarena, y los indígenas se entregan entre contorsiones y, si se resisten, les mandamos a la tuna. Una vez más, Isabel Díaz Ayuso no tiene ni idea de lo que habla, pero queda una pregunta en el aire: ¿cómo es posible que sepa lo que pasó si hace bien poco descubrió que en el Nuevo Mundo hablan español?