Voy a plantar un escenario de familia tradicional y con eso doy una pincelada del disgusto y un por qué (aunque no el único)
Familia años 90. Mamá se levanta a prepara desayunos y levanta a los
guajes. Salen en tromba al cole. Ella puede ir o no a trabajar ( vamos a poner que si) durante su jornada laboral en su cabeza está "hay que comprarle zapatos a Maripili, menudo jaleo mañana Manolín tiene médico, falta leche,etc"
Sale del curro llega a casa abre nevera y piensa. Coño hay que pensar en comidas/cenas toda la semana. Que sea equilibrado. Bueno ya lo pienso mientras pongo la lavadora.
Llega manolo padre que está muy cansado del trabajo y se sienta en el sofá.
Y quien me diga que en su casa no era así, permitidme dudarlo.
Bien pues las mujeres y las guajas que crecimos viendo eso no nos sale del higo seguir haciéndolo. Y entiendo porque a los muchachos le desagrada tanto la idea. Tienen que responsabilizarse en igualdad de condiciones y es una puta mierda.
Y dicen "lo que queremos son mujeres tradicionales" y lo que quieren es llegar a casa y sentarse en el sofá y que esté todo hecho. Y eso ya no lo van a encontrar.
No es que el feminismo llegara demasiado lejos es que perdieron privilegios. Y si hay un partido que te da una media esperanza de poder volver a lo otro lo coges y nosotras huimos como de la peste.
Voy a hacer un not all man: actualmente, cual unicornios, encuentras a señores que entienden la situación. Los llaman planchabragas.
#14 Lo que no falla es el cliché de que la ignorancia siempre es “de derechas” cuando buena parte de los mayores desastres económicos y sociales recientes en Occidente han estado impulsados por políticas de izquierda mal diseñadas: Argentina acumuló más de un 200% de inflación anual tras años de intervencionismo y controles de precios, Venezuela pasó de ser uno de los países más ricos de Latinoamérica a perder más del 70% de su PIB desde 2013 bajo un modelo socialista, y en España seguimos liderando históricamente el paro juvenil en la UE tras décadas de rigideces laborales defendidas por la izquierda. Despreciar al discrepante llamándolo ignorante no es amor por la ciencia, es puro dogmatismo ideológico.
Familia años 90. Mamá se levanta a prepara desayunos y levanta a los
guajes. Salen en tromba al cole. Ella puede ir o no a trabajar ( vamos a poner que si) durante su jornada laboral en su cabeza está "hay que comprarle zapatos a Maripili, menudo jaleo mañana Manolín tiene médico, falta leche,etc"
Sale del curro llega a casa abre nevera y piensa. Coño hay que pensar en comidas/cenas toda la semana. Que sea equilibrado. Bueno ya lo pienso mientras pongo la lavadora.
Llega manolo padre que está muy cansado del trabajo y se sienta en el sofá.
Y quien me diga que en su casa no era así, permitidme dudarlo.
Bien pues las mujeres y las guajas que crecimos viendo eso no nos sale del higo seguir haciéndolo. Y entiendo porque a los muchachos le desagrada tanto la idea. Tienen que responsabilizarse en igualdad de condiciones y es una puta mierda.
Y dicen "lo que queremos son mujeres tradicionales" y lo que quieren es llegar a casa y sentarse en el sofá y que esté todo hecho. Y eso ya no lo van a encontrar.
No es que el feminismo llegara demasiado lejos es que perdieron privilegios. Y si hay un partido que te da una media esperanza de poder volver a lo otro lo coges y nosotras huimos como de la peste.
Voy a hacer un not all man: actualmente, cual unicornios, encuentras a señores que entienden la situación. Los llaman planchabragas.
A las cinco de la tarde
Un meneante decía su frase
a las cinco de la tarde
Facha, Franco, toros,
a las cinco de la tarde