#1 A mí me pasó algo parecido hace ya tiempo. Me compre, sin saberlo, un Seat Altea que había estado en exposición más de un año, dando vueltas al sol en un concesionario del Paseo de la Castellana, en Madrid.
Cuando yo lo compré, todas las gomas y plásticos del motor se habían deteriorado y tuve averías desde el primer día. El caso es que durante los primeros 6 meses, no tuve el coche en mi poder ni 15 días tras más de 10 averías distintas.
Me puse en contacto con un abogado especialista en estos temas ya que Seat ni siquiera contestaba a mis burofax y me dijo que no merecía la pena meterse en juicio ya que era necesario realizar un peritaje complejo (me habían cambiado tantas piezas que ya no era equiparable al motor que recibí en su momento) y los costes se acercarían al valor del coche que era lo máximo que me iba a conceder el juez. También me dijo que para obtener más dinero podría pedir daños morales, pero que eso no se solía conceder en primera instancia y sería necesario recurrir las sentencias con el coste que implicaba.
En definitiva, mi propio abogado me recomendó que no me metiera en pleitos porque no iba a sacar nada.
#2 y acojona que con la cantidad de multimilloarios que ay, apenas nadie tenga gestos de estos (nótese que hy peña que se tira un pedo y se le caen 1M de € al suelo)
#15 No dice en ningún sitio de qué trabaja el marido, pero tiene que ser algo que de bastante para mantener a 9 hijos. Porque con el sueldo normalito de la mujer, no dan los números, lo siento.
Otra opción es cómo dice #5 y pertenezcan a un grupo de ultracatólicos como los Kikos, Opus o Legionarios de Cristo. Y reciban apoyo económico por parte de estas congregaciones.
#32 Jiji jaja... Qué gracioso, hacer semejante basura de broma sobre una situación así, con implicaciones muy difíciles de sobrellevar para estas mujeres.
#5 Del artículo (spoiler: idiota no es): "Durante la crianza, Raquel también ha tenido tiempo para formarse. «Yo solo tenía hecha la ESO cuando tuve al primero. En ese momento no estudié más. Cuando ya tenía al sexto, me saqué un grado medio de Farmacia y, ya con la octava, terminé el grado superior de Radiodiagnóstico», explica. Por eso, aprovechaba los ratos en los que sus retoños estaban dormidos. «Me ponía a estudiar por la noche. Me acuerdo que con el grado medio, y además embarazada, tenía mucho cansancio. Me quedaba durmiendo con la mano puesta en el teclado del ordenador. A lo mejor había escrito, doscientas letras “y“ sin darme cuenta y mi marido me tenía que cerrar el portátil. Fue un poco estresante, aunque tenía claro que quería sacarme algo», afirma. Con vistas al futuro, tiene en mente estudiar Enfermería. «Actualmente estoy un poco parada porque no me veo capaz, pero quiero hacerlo para ser matrona», confiesa.