[ACCESIBLE EN MODO LECTURA] Con su ataque del sábado a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump ha mandado un triple mensaje al mundo. Por un lado, los autócratas que le disgustan pueden ser derrocados con un zarpazo de EEUU; por otro, las dictaduras poderosas como Rusia o China pueden hacer en sus áreas de influencia lo mismo que él está haciendo en América Latina. Por último, la democracia no es su prioridad en Venezuela ni en muchos otros lugares.
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Y, esto, vale para amigos, socios y enemigos.
Lo único que es más grande que su avaricia es su ego.
Espero que más pronto que tarde acabe en la cárcel o que, su admirado Dios, tenga a bien llevarselo a un sitio mejor, al menos para el resto de la humanidad.
Artículo para consumo interno de europeos subnormales.
Cómo se le dice que es que Maduro es un dictador secuestrable y el Kim Jong Un no? O el de Turkmenistán un tarado a la altura del norcoreano que aunque no se le ve mucho en prensa porque ese pais no interesa a nadie, también es dictador y de los jodidos.
Es mucho más limpia una operación de dos horas que una guerra total de varios años con miles de muertos.