la prosperidad relativa de muchos hogares de clase media y su acceso a determinados servicios descansan, en buena medida, sobre la subordinación de los migrantes de clase trabajadora. ¿Estamos dispuestos a reconocer que, en no pocos ámbitos, vivimos mejor porque otros viven peor?
Pero que me está tratando a mí de clase media y me critica porque algo de lo que he comprado lo puede haber producido un inmigrante.
¿ Pero qué les pasa en la cabeza a los de este periódico ?
Vaya mierda de noticia #0 . No sé por qué nos haces envíos tan insultantes hacia nosotros.
#51 Mira, yo ya pasé por el penal dos veces, una conseguí que a quien había pillado haciendo lo que no debía lo condenasen , otra no, ninguna hice amigos y las dos me perjudicaron. Creo que he hecho y sigo haciendo más que la mayoría pero no, no puedes pretender que la gente se comporte como un héroe, la gente ya bastante hace con hacer su trabajo como hace #0 enfrentándose a gente que decide si llega a sargento o se queda de soldado raso. Su trabajo consiste en informar si lo que se está haciendo es legal o no, por eso es por lo que la sociedad le paga y si tenemos una administración en la que se decide a dedo quien es infantería y quién caballería es porque es lo que la gente está votando.
#0 Me dirijo al narrador en la historia ficticia, no al autor, que ya sabemos que esto es inventao y por eso me puedo permitir ser duro:
Tú también estás demasiado cómodo en tu papel de funcionario íntegro que mira el circo desde la trinchera y se permite el gustazo moral de decir "yo ya lo advertí". Muy bien, campeón, tienes razón en el diagnóstico, pero se te nota encantado con la superioridad de quien ve venir el desastre desde su silla y luego saborea el karma ajeno como si eso arreglara algo. Todos lo sabemos: la gente se aferra a lo que ha conseguido, sea una plaza cojonuda, un negociete protegido o un curro miserable al que ya se ha habituado, porque abandonar una comodidad ganada poco a poco da vértigo. Pero tú haces algo parecido, ya que te has acomodado en la comodidad amarga de tener razón sin poder cambiar casi nada. Criticas a los que sólo defienden el sistema cuando les conviene, pero tú también pareces instalado en tu pequeña épica de infantería resignada. Que sí, que los otros son unos caraduras, pero no vendas tu impotencia como lucidez heroica, porque eso también es una forma bastante cómoda de no hacer nada y seguir en tu comodidad cómplice.