En una sociedad cada vez más infantilizada e individualista crece el número de personas que exigen un modelo social y económico que coincide con las propuestas progresistas de la socialdemocracia. Mejores servicios públicos, garantía de acceso a la vivienda, lucha contra la desigualdad… En cambio, cuando tienen que cumplir con su responsabilidad como ciudadanos o no lo hacen, es decir, no votan, o escogen las papeletas que trabajan por recorrer el camino contrario. "Si nadie aspira a ser mala persona, nadie debería votar a malas personas...