El presidente argentino enfrenta una tormenta perfecta: escándalos de corrupción, desplome en la confianza ciudadana, derrotas parlamentarias y una imagen pública que se desmorona entre piedras y sospechas. Los números son demoledores. El índice de confianza en su gestión cayó un 13,6 % en apenas un mes. Mientras los audios se multiplican en redes, Milei intenta refugiarse en su relato de “embestida de la casta”. En el Congreso, donde decía que consolidaría su poder, acumula humillaciones. Desde abril su gobierno perdió 16 de 17 votaciones.