Una señora que llevaba 40 años limpiando escaleras me contó su historia. Los primeros 20 años doblando el lomo era de derechas porque tenía fuerzas y me gustaba criticar a las vagas que limpiaban mal, me decía. Pero un día le entró un lumbago y se hizo de izquierdas porque necesitaba cogerse la baja. Luego, además de tener derecho a enfermar quería tener derecho a cotizar para poder jubilarme algún día, me contaba, así que acabó izquierdista radical perdía.