#12 el dedo de Dios. a quirón solo le derriba el dedo de Dios, esa gente es muy mala para el humano promedio. Su nivel de maldad es tanto que ni los gobiernos pueden con ellos. Pero se creen que van a estar de guay para siempre, y eso no va a ser así. Prometido.
#9 no soy ciega, veo que es guapísima.
Pero una cosa es fijarse y apreciar y otra dejar esto lleno de baba y lefa.
Lo siento pero es repugnante.
Y como mujer lo digo, da una grima escuchar/leer estos comentarios que no os lo podéis ni medio imaginar.
Ella no tiene voz aquí, porque no creo que esté en meneame y se la doy.
Y no sé, ponte en la posición de que haces un artículo (mediocre, dicho sea de paso, porque hay mil de esos y es corta pega) pones tu foto y un montón de cuarentones pa arriba empiezan a fantasear de forma pública todo lo que se te ocurra. Es incómodo de cojones...
#17 también lo podemos extrapolar al círculo del Sanchismo, de Pablo Iglesias, de Bildu de Puigdemont , y así . La diferencia es que el dinero que hace ganar Trump es transversal vía bolsa y ahorro y los otros sale de TU bolsillo
#17 Dinero hoy que sigue siendo huml y que pueden perder mañana, porque no están construyendo nada, y nadie va a querer hacer negocios con esa gente que solo sabe robar y aprovechar un cargo público para el lucro personal. Acabará como acaban las mafias.
Pasa en muchos centros de ciudad gallegos, tienes solares q por tener la fachada protegida no te los tocan ni con un palo porque construir respetando el original... pos requiere ciertas cositas que un promotor privado igual dice que pa meterse en ese fregao se va al extraradio se deja de lios con lo que el centro se muere.
Igual esto es idea de bombero, pero cuando la iniciativa privada no entra y los cascos historicos se van al guano.... pos algo habrá que hacer (y no, rebajar la proteccion para cargarnos de un plumazo los cascos historicos tampoco me parece una ideaca, la verdad)
#3 si ibas por Gran Vía o por la calle Fuencarral, eres poco madrileño, cualquier madrileño sabe que acercarse al centro es lo último que hay que hacer