Por más que suenen notocias al respecto, ni aquí, ni en Alemania, ni posiblemente en ninguna parte, va a ser posible recuperar el servicio militar obligatorio. Y no se trata sólo de que la idea genera un enorme rechazo que puede incinerar las expectativas electorales del partido al que se le ocurra proponer semejante cosa, sino por imposibilidad material.
En primer lugar, tras décadas de pelotazos urbanísticos y abandono, ¿de dónde sacarían los cuarteles para alojar a los cientos de miles de jóvenes que tendrían que alojar? No es una infraestructura barata ni que se pueda construir en pocos meses. ¿De dónde sacarían las oficinas de reclutamiento y todo aquel conjunto de personal formado alrededor del servicio militar? ¿Cómo podrían compatibilizar la exigencia de ese servicio con la legislación actual?
Supongo que esto último es lo de menos, porque las leyes se pueden cambiar, pero los dos primeros puntos, especialmente el primero, son cuellos de botella de tal magnitud que no parece realista que se puedan solucionar en meses o en años.
La cuestió es por qué agitan ese fantasma de vez en cuando. Supongo que la intención real es transmitir a la población una especie de miedo, deestado de alerta, tan propio de la actual doctrina del shock. Porque lo cierto es que nadie sabe para qué serviría y menos aún como podría hacerse en la práctica.
Hasta los de Vox calla como putas sobre el tema. Las risas que nos echaríamos si le propusieran semejante cosas a sus jóvenes votantes...
Urasandi
Spirito