Javier Gil (Madrid, 1985) era uno de los activistas por el derecho a la vivienda que acompañaba a las familias víctimas de desahucios, a los vecinos que hacían frente a los grandes fondos buitre o la voz que confrontaba con unas decisiones políticas orientadas, dice, a apuntalar un sistema que traslada el valor social de las casas a un marco especulativo. Su carrera profesional también ha estado enfocada a investigar la financiarización de la vivienda, las plataformas digitales y los movimientos sociales en torno al derecho a un techo digno.
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Obviando que son las administraciones públicas las que más tajada sacan vida impuestos de los altos precios de la vivenda. Y además son ellas las que tienen el monopolio de la oferta que llevan décadas estrangulando.
No debería ser necesario llegar a esos extremos para ver la situación.
Además no es el estado el que permite que la vivienda sea un bien escaso, sino el sistema económico que concentra las oportunidades de trabajo y desarrollo en unos pocos Km2 obligando a la gente a hacinarse en grandes ciudades. Excedente de vivienda hay, solo hay que repartir la riqueza y las oportunidades para que la gente viva en ellas.
Y si el precio es la mitad en vez de 200 interesados tienes 400.
Imagínate que tú eres un trabajador especializado de los cuales hay muy pocos y un montón de empresas quieren tenerte. Poca oferta y mucha demanda.
Siendo el resto de las condiciones similares ¿Como decides a qué empresa vas? Pues a la que más te paga. Es el modo de asignar un recurso escaso (un trabajador) entre muchos que lo quieren.
Y es información porque hace que se regule el mercado y que más gente se prepare para tener esa especialización y el resto de empresas puedan tener lo que demandan.
En el caso del alquiler es exactamente lo mismo. El inquilino obtiene un servicio (un hecho en el que vivir sin tener que comprar una vivienda) y el propietario una remuneración.
El problema de fondo es que no hay suficiente vivienda en muchas zonas para la cantidad de gente que quiere vivir ahí.
La vivienda es el mercado más regulado que existe. Los ayuntamientos tienen el monopolio de la oferta. Son los que dicen cuánto, cuando, como y a qué precio se puede construir. Las administraciones públicas, en su conjunto, son las que más tajada sacan de los altos precios de la vivienda mediante los impuestos: IBI, IVA, ITP, Aj, ICIO, sucesiones, donaciones...
Cada vez que se construye una vivienda, cambia de manos o simplemente se mantiene.
En cuanto a la regulación del mercado de la vivienda, pues es lógico que lo esté. No querrás que se construya donde y como le dé la gana al promotor de turno. Hay… » ver todo el comentario