#3 creo que la ignorancia perse no es nuestro mayor mal, lo que es malo es la maldad de mucha gente.
No está penalizado en esta sociedad el ser un un sociópata.
Alguien que hace daño a otros está hasta casi bien visto.
#3. No puedo estar más de acuerdo, de verdad que no puedo estar más de acuerdo. Siento un interés tendente a cero por las producciones "Triple AAA" en videojuegos. Han repetido tantas veces los mismos esquemas en los "First Person Shooter" que desde hace tanto tiempo es un visto uno, visto todos.
#3 Tengo que decir que estoy realmente impresionado por tu inglés. Es escucharte y pensar guau, hay alguien que puso mucho esfuerzo en aprender inglés y lo consiguió. Es fantástico, ya he mencionado en muchas ocasiones tu gran nivel de inglés, probablemente uno de los más altos niveles de inglés que yo haya leído o escuchado jamás. Lo he mencionado en alguno de mis libros en inglés, pueden buscar la referencia, (en inglés claro). En fin, poco más que decir salvo que mi más sincera enhorabuena por tu inglés.
#3 si metes sueldos y coste de la vida nos quedamos con lo que yo digo, ya que en ese tiempo por 50€ hacías una compra y el salario medio anual era de 23k
El problema es que ahora es de 27k, una ridiculez de subida
#3 Nadie dice "todo lo malo es de fachas", yo lo que oigo y comparto es: "todo lo de los fachas es malo", incluyendo, como en el caso que nos ocupa, el veto al derecho al aborto.
Si tú piensas que si gobernase la izquierda también vetaría el derecho al aborto o desviaría fondos de la sanidad pública a la privada, pues tu mismo. En este país, eres libre de pensar lo que quieras (de momento).
#3 no se trata tanto de fascistas como de fundamentalistas cristianos. Lo que pasa es que en España ambas cosas están estrechamente unidas.
Hay servicios enteros de hospitales en los que todos son objetos porque el jefe de servicio está en alguna subsecta de la iglesia católica e impone su voluntad a los demás.
#3 Yo estuve a punto de morir por una peritonitis en los 80, porque en urgencias me atendió un residente que me dijo que era indigestion. Debo mi vida al dr S. P. de Córdoba. Mi padre desesperado habló con todo el que vio en el hospital, hasta que de casualidad dio con él y le hizo caso. Pasé un mes en el hospital, pero sobreviví.