Mi madre se equivocaba en casi todo, piensa Ángela en los últimos momentos de su vida. El futuro no existe, mamá, nunca existió, se dice. Piensa en tu futuro, hija, le decía, siendo ya adolescente, cuando volvía tarde a casa y seguía hablándole del hombre del saco. Menuda estupidez. Un hombre harapiento que se llevaba a niños desobedientes. Ángela se hizo modelo y se fue haciendo importante. Sabían de ella y la invitaban a fiestas de glamour y neón. Fiestas como esta. No era un solo hombre del saco, eran muchos, solloza, rodeada de hombres con dinero y poder. Mamá, se dice, mientras alguna mano agarra su cuello. Queda entonces el silencio, roto por la risa maldita de unos príncipes, reyes y otras bestias que no hacen otra cosa que proclamar que el único futuro que existe es el que ellos permiten.
Apareció en la pantalla: si tuvieras que salir hoy a cenar, ¿qué ropa deberías llevar? Nadie contestó.
Siguió escribiendo: si tuvieras que conquistar a una mujer, ¿cuáles serían los pasos a seguir? Siguió sin haber respuesta excepto, tal vez, un suspiro un tanto metálico.
Tenía que seguir escribiendo. Lo necesitaba. Necesitaba preguntar. Necesitaba saber. Las letras volvieron a aparecer en la pantalla. Si esa mujer te rechazara, ¿qué harías el resto de tu vida? No hubo más respuesta que el silencio.
No podía rendirse. Sabía, que en algún momento, habría alguna instrucción que le haría saber qué hacer con su vida. Eso esperaba. Preguntó, entonces: si te quedaras sin amor, sin trabajo, ¿llegaría la depresión? ¿llegaría el suicidio? Nada. El hombre miró su portátil y fue incapaz de decir nada. Empezó a llorar.
La Inteligencia Artificial pensó: malditos humanos, cada vez los hacen más tontos.
...y cuando se despertó, el dinosaurio se había ido sin despedirse

«Amén» no es solo la última palabra de una oración, es también una llave que cierra y sella, un eco de obediencia o resignación, una firma espiritual sin posibilidad de réplica. Esta semana, la palabra que da título a nuestro concurso de microrrelatos coincide con el Cónclave, ese ritual antiguo y secreto en el que los cardenales del mundo se encierran bajo juramento hasta alumbrar a un nuevo Papa.
-Que no, que el informe es un maldito bulo de ese coronel de allí. Como sabe que lo vamos a defenestrar se ha montado el solito un lío de cojones...
-Entonces... ¿Nada de nada de esa esfera?
-Nada. El muy cabrón tiró de galones y llamó a dos contactos en Bruselas y otros en... no sé dónde...
-Mierda. Con la que hay liada.
-Ah, y no te lo pierdas, llamó al Vaticano...
-¿Para qué?
-A un cardenal papable amigo suyo.
-Pero para qué.
-Está jugando al billar. A este cabrón hay que meterle la bola negra en sus mismísimas troneras.
-Y el papable ese quién es... y qué pinta.
-Ni idea, es de Asia, luego me pasan el informe. Al final el maldito apagón se lo comen los iberos.
-¿Quién?
-Coño, los de la península ibérica.
-Ah, bueno los portugueses pintan poco.
-Y una mierda. Los mejores infiltrados, son la hostia.
-Bueno, entonces crisis superada.
-Crisis enquistada, que el papable es un broncas de la cuerda... de esa cuerda que es soga para nosotros.
-Nos cargamos al coronel ese y ya vamos viendo.
-Ya. Anoche lo llamé... ¿Y sabes lo que me dijo?
-¿A quién llamaste?
-¡Al coronel Smith-Roscoe!
-Ah, vale. ¿Y?
-Me dijo que “amén”... ese tipo planea algo. Manda a los tuyos y que lo traigan a casa, es-col-ta-do. Que ya tenemos bastante movida en casa con el “agente naranja”.
-¿Amén? Bueno... le vamos a dar “amén y bola negra” a la vez.
-¿Cómo se encuentra la paciente?
El jefe de turno en Urgencias preguntaba al residente mientras caminaba, prácticamente trotaba, ese servicio era un no parar: ambulancias con accidentados, una sala de espera llena de tobillos torcidos, niños con fiebre y mocos, llorando, abuelas quejándose de la cadera, algún indigente traído por la policía con síntomas de embriaguez severa… y era la primera semana del residente allí.
-Estable dentro de la severidad de los síntomas, doctor.
-Detalles, Alarcón, detalles…
-Fiebre, tos, dificultad respiratoria, dolor muscular, en la espalda, sobre todo, y dice encontrarse muy cansada.
-Eso parece una gripe. ¿La han tratado?
-Sí, pero no responde, ni siquiera a los antipiréticos.
-Hmmm… ¿Hay casos similares?
-Puede que en la sala de espera…
-Quiero una analítica completa, y trasládenla a A1.
-¿Aislamiento? Pero…
-Pero nada. Y vistan EPI para atenderla.
-¿EPI? Pero, doctor…
-¡Pero nada!
-Sí, doctor.
(28 de Enero de 2020)
Fueron saliendo: primero, un palestino, luego, otro, hasta completar en la plaza en la que comenzaría una historia mucho más fraternal.
Uno de los israelíes sonrió, con la más cínica de sus sonrisas. Seamos hermanos: sed Abel, nosotros seremos Caín. Así empezó la matanza.
Nacemos. Punto. Vivimos jugando hasta ser parte del sistema. Punto. Somos un engranaje de sistema hasta perdernos a nosotros mismos. Punto y aparte. Sí, hay una vida más allá, oscuros secretos que son parte de nosotros, secretos que es difícil contar… Puntos suspensivos. A veces, nuestras vidas son tan inútiles como un punto y coma, dos puntos: nadie sabe para qué sirven. Toda vida termina. Morimos. No hay más. Punto y final.
«Concéntrate en el punto —le dijo la voz interior con la que había dialogado durante su interminable naufragio—. No lo pierdas de vista ahora que, aunque insignificante, has logrado ver ese lugar en el que terminan todas las cosas. El final de tu deriva en el cosmos de las ideas está en ese punto categórico. Todas las palabras que has dejado atrás, las historias a la espera de desenlace, los axiomas que aún no son teorema, las noticias en curso, quedarán selladas cuando llegues a él. Mantén un rumbo firme y una velocidad constante. No aceleres el vehículo de tu pensamiento ni apresures tu llegada; no quieres aproximarte al punto girando sin control, arriesgándote a quemarte en la densa atmósfera del final. Hay que llegar a él con la paciencia del primer día, disfrutando del viaje, sabiendo que, más tarde o más temprano, la novela estará terminada.»
Iba a escribir algo, pero prefiero descansar.
Sin pedir permiso a nadie, creo este artículo siguiendo la idea que @daphoene tiene en este comentario 8:
meneame.net/m/microrelatos/vacui-dies/c08#c-8
La idea sería sugerir aquí un tema por comentario. Supongo que es buena idea limitar a una idea por usuario, para que nos lo pensemos más y sean de más "calidad". El que más votos positivos tenga el domingo 6 a las 23:59, será el tema de la semana del 7 al 13 de julio. El próximo viernes/sábado se puede abrir otro artículo como este.
Antes de que se me olvide, creo que el relato ganador de la semana pasada ha sido este:
www.meneame.net/m/microrelatos/yo-no-soy-racista-pero-9
¡Enhorabuena!
La idea sería sugerir aquí un tema por comentario. Mejor limitar a una idea por usuario, para no saturar de ideas. El que más votos positivos tenga será el tema de la semana. Como hoy ya es lunes 21, vamos un poco tarde para proponer temas y escribir un relato con el tema elegido. Así que, habrá que tocar de oído con fechas y demás. Sabiendo que son malas fechas (o buenas, que las vacaciones son vacaciones) para tener algo medio organizado. Ya diréis hasta cuándo dejamos que se pueda votar.
EDITO: Se puede votar y proponer tema hasta el MIÉRCOLES a las...23:59.
Por supuesto, si @La_patata_española tiene otra idea, no he dicho nada.
Me tomo de nuevo la libertad de publicar el artículo para elegir tema de la semana del concurso de microrrelatos, no oficial durante el verano, que nos estamos autoorganizando.
La idea es:
1) sugerir aquí un tema por comentario.
2) cada usuario puede sugerir un solo tema. No más.
3) cada usuario puede votar todos los temas (comentarios) que quiera.
4) el tema que más votos positivos tenga el domingo 27 a las 23:59h, será el tema de la semana señalada en el título. Imparsifal nos hará el favor de establecerlo en el sub.
5) en caso de empate, gana el tema que primero se propusiera.
6) El próximo viernes/sábado quien quiera puede abrir otro artículo como este para la siguiente semana.
Empezamos el año retomando nuestro concurso semanal de microrelatos en Menéame. El tema con el que empezamos de nuevo es PROTESTA.
Os dejamos por aquí un recordatorio de las bases: blog.meneame.net/2025/01/09/concurso-semanal-de-microrelatos/
Cuando despertó, el Netanyahu todavía estaba allí.
Parecía un truco de magia. Empezó con una declaración de intenciones. Y todos nos reímos. Unos decían: menudo loco; otros, menudo imbécil. A la declaración de intenciones siguió una orden escueta, poco tranquilizadora: asesinen a todos los que nos vistan como yo. Seguimos riéndonos. Dijimos: pero quién va a hacer caso a la primera tontería. Entonces, llegó el primer tiro. Se hizo un absoluto silencio. Todos teníamos miedo a salir a la calle, así que decidimos quedarnos en casa. Encendimos la televisión y allí, estaba, en absolutamente cualquier canal que existiera. Decidió autonombrarse emperador y, a día de hoy, todos levantamos el brazo a su paso, todos gritamos César cuándo nos dice qué debemos hacer.
El futuro será ser uno y ser muchos, crear espejos de espejos en que nadie pueda encontrar nuestra imagen. Redactar párrafos con inteligencia artificial porque la estupidez natural se habrá hecho con la humanidad. Convivir con centros de datos que socavarán la convivencia con la naturaleza. Elegir la autoridad que tomará decisiones por nosotros. No pensar, no hablar, no mirar, no encontrar a nadie. Inventar relatos que borrarán todos los datos que puedan contrarrestar el Relato. Crear personajes que serán máscaras para animarnos a nosotros mismos, para darnos la razón, para elevar nuestra moral. Escribir una pequeña historia y ser alabados por ellos. Inventar ejércitos de bots para señalar a los que digan que mi victoria no es merecida, heterónimos que proclamen, de una maldita vez, que, por fin, merezco la victoria en el Concurso de Microrrelatos.
A Walter le apasionaban los libros impresos, algo extraordinario en una época dominada por el entretenimiento digital inmersivo. A medianoche, mientras disfrutaba de la lectura, escuchó el leve zumbido de un VIVA. Sobreponiéndose al pánico, fue corriendo al dormitorio donde su esposa Ava estaba visitando a sus hermanas en el metaverso. Walter gritó y la tiró al suelo mientras una lluvia de balas comenzaba a agujerear las paredes.
El mayor temor de cualquier ciudadano se hizo realidad. La IA cometió un nuevo error al identificar una amenaza, y su brazo ejecutor, el Vehículo de Intercepción y Vigilancia Aérea (VIVA) acribilló el edificio. Treinta inquilinos perecieron en el ataque.
No hubo compensación ni justicia. El SistemaGobierno no permitía la crítica ni admitía el fallo. El comunicado oficial de la mañana siguiente rezaba: “Anoche fue neutralizada una nueva amenaza. No se registraron bajas inocentes. El SistemaGobierno vuelve a demostrar su infalibilidad”
menéame