China ha ejecutado a 11 integrantes de la familia Ming, un poderoso clan que controlaba centros de estafas en Laukkaing, Myanmar, según medios estatales. En septiembre, un tribunal de Zhejiang los condenó por delitos graves como homicidio, detención ilegal, fraude y gestión de casinos. La familia gobernaba esta ciudad fronteriza con China, que bajo su influencia pasó de ser una zona empobrecida a convertirse en un llamativo enclave de casinos y distritos de ocio.