Una infección bacteriana desfiguró el rostro de Carme. El microbio se expandió por el tejido facial y le provocó una gravísima necrosis que le destrozó la cara. “No podía comer porque mi boca no se abría, me faltaba medio trozo de nariz y no respiraba bien; físicamente era bastante desagradable y no podía hacer vida normal par nada”, cuenta. Su rostro dejó de ser funcional y dejó, incluso, de salir de casa. Su vida se paró, todo se oscureció. Pero hace cuatro meses, apareció “un rayo de luz”, relata: fue el complejísimo e insólito trasplante de
|
etiquetas: vall d’hebron , trasplante , cara , eutanasia
Mis dieces a los médicos, al donante y a su familia, que al final decide
Así que más vale dejarlo reflejado en el testamento vital...
Yo pedí consentimiento cuando me quitaron el páncreas y me lo explicaron, mi mujer no se iba a negar, pero supongo que hay gente que si lo hay.
Hecha la gracia, me alegro que se avance en esto también.
Menéame, das asco
Gracias por preocuparte
Si me equivoco, estaría encantado de retractarme. Me haría feliz tener que hacerlo
P.d. Lo que no cambia que dé asco la dinámica de la portada
Menos mal que la hicieron caso y se libró de pasar por el mismo calvario que esta mujer.
Total, es tan guapa que hasta la marca le queda bien.
Creo que no se deberia haber hecho publico el dato de la eutanasia del donante.
Medicinalmente es irrelevante.
Se pone en la diana de ultras a la paciente.
Los familiares del donante van a saberlo.
Que sí, que una cara no es un órgano interno.
No es necesario, ni tengo claro que sea conveniente, que sepan a quien.
Lo nuevo en este caso es que hubo una mujer con eutanasia que solicitó donar su cara. Por eso es noticia.