#8 ¿Trump usando una forma diplomáticamente correcta para expresarse? Espero que haya sido un gazapo, porque si no le veo ganando el Nobel de Literatura por su libro "Cómo hacer amigos".
#5 Hostias como panes, como bien dice la frase, solo pueden ser organicas, artesanas y con masa madre. La IA está aun lejos de alcanzar esas cotas de efectividad y marca indelebLe en la memoria. Yo he visto cosas que no creeriais...
#3 Que trabajo está costando que esta gente entienda de una puñetera vez que el evangelio son las normas que un club privado llamado Iglesia S.A se han dado para consumo interno y que desde hace más de 200 años (casi) todos los países desarrollados separan evangelio y Constitución, y que cuanto más desarrollados están esos países más los distinguen…
#3 “Hay partidos políticos que pueden ir en contra del Evangelio”
La propia iglesia católica va en contra del Evangelio con actos como la Semana Santa, contradiciendo los mandamientos que Dios le dió a Moises en el Monte Sinaí.
Así que si ellos mismos inclumplen sus propias normas, no hay nada que extrañarse.
Ya #4 y lo dejan caer pero por dar mas detalles:
La gente sigue asociando “TED” con algo súper exclusivo y curado al milímetro, pero lo que muchas veces vemos hoy no es TED como tal, sino eventos TEDx, y eso cambia bastante la película.
Montar un TEDx no es especialmente complicado, y eso es algo que mucha gente no tiene claro. No hace falta ser una institución, ni tener una trayectoria espectacular, ni un respaldo académico fuerte. Lo que haces es solicitar una licencia a TED, explicar qué tipo de evento quieres montar y comprometerte a cumplir unas normas bastante básicas. Si encaja mínimamente, te la conceden.
¿Y cuáles son esos “mínimos”? Pues más organizativos que otra cosa:
Que el evento no tenga ánimo de lucro (aunque puedas cubrir costes con entradas o sponsors)
Limitar las charlas a unos 18 minutos
Evitar contenido comercial directo
Grabar las ponencias en vídeo
Empezar con un aforo pequeño (normalmente hasta 100 personas)
No te están pidiendo un comité editorial potente, ni un proceso riguroso de selección de contenido, ni demostrar que los ponentes tienen algo realmente relevante que aportar. Te piden básicamente que respetes el formato.
A partir de ahí, el evento depende casi completamente del criterio del organizador local. Y aquí es donde está la clave: no hay una supervisión editorial real del contenido más allá de unas guías generales. TED no está revisando en profundidad qué se dice en cada charla antes de que ocurra.
¿Consecuencia? Que bajo el paraguas TEDx han salido eventos muy buenos… y otros que son, siendo claros, bastante mediocres o directamente humo. Y también han proliferado perfiles que se presentan como “ponente TEDx” como si eso implicara un nivel de validación alto, cuando en muchos casos simplemente han participado en un evento local con muy poco filtro.
Al final, el formato se ha democratizado tanto que también se ha diluido. Y eso explica por qué aparecen ciertos “iluminados” vendiendo relevancia: no porque el evento tenga un peso real o un impacto demostrado, sino porque la marca TEDx sigue teniendo tirón y se utiliza como escaparate personal tanto para organizadores como para ponentes.