#20 siempre pongo las palabras, de para mi una gran y profesional(copio y pego)
Félix Rodríguez de la Fuente defendía una postura pragmática que buscaba el equilibrio entre la conservación del lobo y la supervivencia del mundo rural. Para él, la convivencia no era una cuestión de idealismo ciego, sino de gestión y justicia social.
Sus planteamientos clave sobre convivencia y control fueron:
1. El derecho a la defensa del ganadero
Félix era tajante: si el Estado no protegía al ganadero, este tenía derecho a defenderse. En sus famosas intervenciones en el programa de radio La aventura de la vida, llegó a afirmar: "Si a ustedes el Estado no les puede indemnizar lo que los lobos destruyen en sus ganaderías, ustedes no solamente tienen el derecho sino la obligación de destruir esos lobos".
Aconsejaba a los pastores que, si sufrían ataques confirmados de lobos, acudieran a las autoridades (entonces el ICONA) para organizar batidas controladas y legales.
2. Indemnizaciones como herramienta de paz
Para evitar el exterminio del lobo, Félix proponía que la sociedad asumiera el coste de su presencia:
Fondo de compensación: Se basaba en el modelo de los Abruzos en Italia, donde fondos (incluso privados o por donativos) indemnizaban rápidamente a los ganaderos por sus pérdidas.
Justicia económica: Sostenía que no era justo que unos pocos (los pastores) pagaran con su patrimonio el deseo de conservación de toda la nación.
3. Control científico y poblacional
Félix nunca abogó por una protección total e intocable que ignorara la realidad económica. Su visión incluía:
"Que el lobo viva donde pueda y deba vivir": Esta frase resumía su idea de que el lobo debía estar presente en zonas salvajes y ecosistemas naturales, pero admitía que en áreas de intensa producción ganadera donde el conflicto fuera irremediable, su presencia debía ser controlada o limitada.
Diferenciación de la amenaza: Insistía en la necesidad de distinguir entre ataques de lobos reales y ataques de perros asilvestrados, para no culpar injustamente a la especie.
4. Un pacto entre caballeros
Félix buscaba seducir a todas las partes (cazadores, ganaderos y científicos) para llegar a un "pacto de convivencia". Su hija, Odile Rodríguez de la Fuente, destaca que su padre hoy mantendría esa visión de empatía hacia el mundo rural, considerando al ganadero extensivo como un aliado fundamental de la biodiversidad y no como un enemigo.
#7 Sí, esos, junto con blancos y otros colores de piel. Todos aburridos y así se creen que hacen algo en su vida (bueno, sí, lo hacen: desperdiciarla).
#53 Envidia de infraseres, ninguna. Soy moralmente superior a toda esa escoria. En cuanto a mi miseria no la voy a negar, pero es material, la tuya es moral e intelectual. Dicho lo cual, hasta nunca.
#1 También es posible que hayan comprado en sitios que se han degradado por el motivo que sea. Si me compro una casa, y al poco me hacen una autopista de 6 carriles justo delante, seguramente pierda dinero al venderlo. Igual hasta lo vendo porque soy incapaz de vivir ahí. Estas estadísticas sin detalles valen poco.
#1 También hay un % que lo vendieron por el mismo precio o similar. Ten en cuenta además, que por la compra de un piso hay impuestos, algunos hacen obras o reformas y para salir ganando debes de tenerlo en cuenta. Y también el IPC.
Que lo vendas por más dinero de lo que te costó no significa que hayas ganado dinero.
Félix Rodríguez de la Fuente defendía una postura pragmática que buscaba el equilibrio entre la conservación del lobo y la supervivencia del mundo rural. Para él, la convivencia no era una cuestión de idealismo ciego, sino de gestión y justicia social.
Sus planteamientos clave sobre convivencia y control fueron:
1. El derecho a la defensa del ganadero
Félix era tajante: si el Estado no protegía al ganadero, este tenía derecho a defenderse. En sus famosas intervenciones en el programa de radio La aventura de la vida, llegó a afirmar:
"Si a ustedes el Estado no les puede indemnizar lo que los lobos destruyen en sus ganaderías, ustedes no solamente tienen el derecho sino la obligación de destruir esos lobos".
Aconsejaba a los pastores que, si sufrían ataques confirmados de lobos, acudieran a las autoridades (entonces el ICONA) para organizar batidas controladas y legales.
2. Indemnizaciones como herramienta de paz
Para evitar el exterminio del lobo, Félix proponía que la sociedad asumiera el coste de su presencia:
Fondo de compensación: Se basaba en el modelo de los Abruzos en Italia, donde fondos (incluso privados o por donativos) indemnizaban rápidamente a los ganaderos por sus pérdidas.
Justicia económica: Sostenía que no era justo que unos pocos (los pastores) pagaran con su patrimonio el deseo de conservación de toda la nación.
3. Control científico y poblacional
Félix nunca abogó por una protección total e intocable que ignorara la realidad económica. Su visión incluía:
"Que el lobo viva donde pueda y deba vivir": Esta frase resumía su idea de que el lobo debía estar presente en zonas salvajes y ecosistemas naturales, pero admitía que en áreas de intensa producción ganadera donde el conflicto fuera irremediable, su presencia debía ser controlada o limitada.
Diferenciación de la amenaza: Insistía en la necesidad de distinguir entre ataques de lobos reales y ataques de perros asilvestrados, para no culpar injustamente a la especie.
4. Un pacto entre caballeros
Félix buscaba seducir a todas las partes (cazadores, ganaderos y científicos) para llegar a un "pacto de convivencia". Su hija, Odile Rodríguez de la Fuente, destaca que su padre hoy mantendría esa visión de empatía hacia el mundo rural, considerando al ganadero extensivo como un aliado fundamental de la biodiversidad y no como un enemigo.