La ley de eutanasia se aprobó en 2021 pensando en enfermos terminales y cuatro años después aplicamos la segunda eutanasia psiquiátrica en Cataluña en menos de un mes. La ventana de Overton se ha desplazado a bastante velocidad. Pere Puig merecía alivio, por supuesto, eso no lo niego ni niego su sufrimiento. Lo que no estamos preguntando es otra cosa: qué estructura estamos construyendo por consenso social, y si estamos mirando sus consecuencias a largo plazo antes de aplaudir cada caso que la consiga.
Hay un salto que el discurso público fusiona deliberada y torticeramente. Una cosa es suicidarse y otra muy distinta es autorizar a una estructura sanitaria para que te mate en tu nombre. La fricción entre la voluntad momentánea y el acto final deja de depender de la persona y pasa a depender de una cadena de sellos. Llamar a eso autonomía o decisión individual en la que "no debemos meternos" es no entender nada. Países Bajos lleva veinte años con la misma ley: arrancó con 2.000 casos anuales de enfermos terminales, va por casi 10.000 en 2024, con los psiquiátricos subiendo un 59% sólo el año pasado. Canadá legalizó la eutanasia en 2016 para muerte razonablemente previsible, en 2021 amplió a enfermedad crónica no terminal, y ya hay casos documentados de gente solicitándola por no encontrar vivienda o por pobreza. La psiquiátrica entra en vigor en 2027. La ley no necesitará cambiar para que la práctica se expanda ya que solo basta con que cambie quién se considera candidato legítimo. La pendiente resbaladiza ya está siendo documentada. Aquí el proceso va a cámara rápida. Dos casos mediáticos en un mes, presentados como desenlace heroico de una lucha, ofrecen un guión a miles de personas con cuadros parecidos. El contagio suicida está documentado desde hace décadas en epidemiología, y cuando se lo envuelve en prestigio institucional y lenguaje reivindicativo funciona todavía mejor. Cada caso individual mediático fuerza el siguiente… » ver todo el comentario
Algo me suena, pero creo que eso ya estaba en declive cuando yo era pequeño (creo recordar que me enviaban a buscar "un litro de vino"). Me acuerdo de dejar la botella de gaseosa en una caja y cojer otra llena, con un precinto de papel.
#8 Lo que quiero decir es que un bulldozer y una excavadora son máquinas diferentes. El texto original habla de bulldozer, en la entradilla se ha escrito excavadora.
#7 Ni los esconden en EEUU ni aquí. Solo hace falta hacer una búsqueda rápida en Google para saber que las manifestaciones en EEUU contra todos los abusos de la actual administración son constantes y con participación record.
Otra cosa es que el sesgo antiamericanista del meneante medio prefiera filtrar unos hechos contrastables y disponibles de forma abierta.
#11 es imposible porque dar vueltas en uno alquilado cuesta pasta y la gente se lo piensa. Y creo que también la forma de ver la situación ha cambiado debido a esas restricciones. Pero deja acceso libre otra vez y verás lo que vuelve.
#8 Yo hablo de lo que viví antes de Madrid Central y el cómo está ahora. Antes era una pesadilla aparcar allí y ahora se puede bastante bien. Hay mucha gente que ya no coge el coche para salir a tomar algo en el centro, eso antes no pasaba y se notaba muchísimo, especialmente en esta época.
#5 Comprar un coche con etiqueta c no es caro.
Quitar estás zonas en el centro de Madrid va a ser una risa. Menuda putada, perdón, para los vecinos de barrios como Lavapiés, otra vez a tener que pasar 40 minutos de media para aparcar a la vuelta del curro, genial.
#73 No son guerras a muerte entre linuxeros, sino que cada uno usa la distro que conoce y sabe usar. La mayor ventaja que tiene Windows es que la gente está acostumbrada a usarlo y sacarlo de ahí es muy complicado porque despues no sabe dónde está la "papelera de reciclaje" en un GNU/Linux.
#51 Evidentemente #44 es un racista de mierda que en cuanto alguien señala algo, este piensa en gitanos. Lo mejor es reportarle por delito de odio, yo ya lo he hecho.
La ley de eutanasia se aprobó en 2021 pensando en enfermos terminales y cuatro años después aplicamos la segunda eutanasia psiquiátrica en Cataluña en menos de un mes. La ventana de Overton se ha desplazado a bastante velocidad. Pere Puig merecía alivio, por supuesto, eso no lo niego ni niego su sufrimiento. Lo que no estamos preguntando es otra cosa: qué estructura estamos construyendo por consenso social, y si estamos mirando sus consecuencias a largo plazo antes de aplaudir cada caso que la consiga.
Hay un salto que el discurso público fusiona deliberada y torticeramente. Una cosa es suicidarse y otra muy distinta es autorizar a una estructura sanitaria para que te mate en tu nombre. La fricción entre la voluntad momentánea y el acto final deja de depender de la persona y pasa a depender de una cadena de sellos. Llamar a eso autonomía o decisión individual en la que "no debemos meternos" es no entender nada. Países Bajos lleva veinte años con la misma ley: arrancó con 2.000 casos anuales de enfermos terminales, va por casi 10.000 en 2024, con los psiquiátricos subiendo un 59% sólo el año pasado. Canadá legalizó la eutanasia en 2016 para muerte razonablemente previsible, en 2021 amplió a enfermedad crónica no terminal, y ya hay casos documentados de gente solicitándola por no encontrar vivienda o por pobreza. La psiquiátrica entra en vigor en 2027. La ley no necesitará cambiar para que la práctica se expanda ya que solo basta con que cambie quién se considera candidato legítimo. La pendiente resbaladiza ya está siendo documentada. Aquí el proceso va a cámara rápida. Dos casos mediáticos en un mes, presentados como desenlace heroico de una lucha, ofrecen un guión a miles de personas con cuadros parecidos. El contagio suicida está documentado desde hace décadas en epidemiología, y cuando se lo envuelve en prestigio institucional y lenguaje reivindicativo funciona todavía mejor. Cada caso individual mediático fuerza el siguiente… » ver todo el comentario