Cuando una concejala del PP es capaz de cruzar 50 km solo para gritar "hijo de puta" al presidente del Gobierno, el problema no es el grito. El problema es que frente a esto abunda el silencio y la tibieza. Pero insultar no es hacer política, deshumanizar no es fiscalizar y mirar para otro lado también es tomar partido. Y cuando el odio llama a la puerta, entra tímidamente, pero suele llegar hasta la cocina.
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etiquetas: derecha , insulto , normalización , opinión
Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate
Es muy facil mirar a otro lado cuando pegan a una mujer cerca de ti, o la denigran, a ella o a cualquier inmigrante por el simple hecho de serlo, y luego, segun los intereses politicos de turno, hacerse los comprensivos y pedir que el otro politico ( o vecino, o padre, o lo que sea), siempre el otro, sea el que tenga que asumir las… » ver todo el comentario
son en su mayoría políticos, sin clase, corruptos y sun respeto a las leyes o los ciudadanos
Pero claro, era rojo.