#4 La verdad es que lo que me hace gracia es que los periodistas crean que tienen una profesión protegida competencialmente, como médicos o ingenieros. Usted estudia periodismo, pero no por ello es periodista. Vito Quiles es periodista, y es deshonesto, mentiroso y marrullero. Basta ya de pretender que periodista, per se, es algo elevado. Es ridículo. Los periodistas son los enterradores del medioevo.
#4 Florentino llevaba 11 años sin dar ruedas de prensa, y por algo sería.
Creo que ayer se vio al Florentino real, no a alguien que controla todo como una mente brillante, si no más bien alguien controlador, manipulador y desquiciado, que como no esté todo a su gusto, no puede aguantar la fachada.
#4 Es uno de los coletazos del imperio anglosajón para seguir dominando Occidente. En Iberoamérica llevan años con esa política para difundir su modelo económico hiperliberal y de paso contrarrestar la influencia de la iglesia católica en esos lares.
#4 Al contrario, esto es una advertencia, y sí, es todo lo malo que trae. Pero si estás de acuerdo con pagar para tener capacidad cognitiva, mientras la tuya se atrofia, oye, ni tan mal. Y lo llamas si quieres cambio de paradigma. Yo lo llamo coger el coche para ir a comprar el pan a la tienda de la esquina.
Nada para mi, señor, la postverdad es, desde luego, cambiar certeza por plausibilidad.
La IA es un amplificador, sí, pero también es un distorsionador. Un martillo es una herramienta, y con él puedes darte un martillazo: amplifica la fuerza, y puede matarte. ¿Tú eliges? depende, los premios Darwin están para los campeones que deciden morir de forma estúpida, pero nadie habla de los que van con la caja de herramientas arreglando cosas
#4, tiene que ver que en una huelga no das tu brazo a torcer hasta que el que manda cede. Sindicatos demuestran que la negociación está abierta en cualquier momento. Es el gobierno de la Comunidad Valenciana el que no les recibe, ni aún estando en la puerta de Conselleria.
#4 Ganar dinero con ello no puede ser la línea roja, porque ahí están los viñetistas u humoristas gráficos políticos que, aunque no usen habitualmente la imagen real de las personas a que se refieren, sí usan su identidad y, naturalmente, hacen dinero con ello. La línea roja tiene que estar en otro sitio.