#1 No, es que son malas personas. Hay que dejar de llamar "enferma" a la gente que comete crímenes y ser consciente de que en el mundo también hay hijos de puta.
#1 Coño, el 99,99% de gente ilegal trabajando sin ningún tipo de contrato lo hace en los campos de los señoros de VOX.
Les va justo para saber leer, pero para traerse extranjeros así van la leche de rápido. Y este es el famoso efecto llamada, si nadie contratará, no habría ilegales.
#8#7 vosotros tenéis experiencia con el kratom? He mirado uno de los links que habeis mandado y las opciones que ofrece son demasiadas. Alguna idea, consejo o directamente recomendacion sobre cual comprar?
#64 Yo lo uso más que nada para conectar el pc de vez en cuando. Pero por ejemplo en lg o android tv, las apps modificadas que hay te permiten cosas que la aplicación oficial no: reproducir con pantalla apagada.
#56: No, con 16 están bien en el instituto, lo que sí haría es que a los que pasen de la ESO, mandarles a FP básica o algo para que no estén en la calle con esa edad. Una cosa es sacar a los disruptivos del aula y otra es dejarles por ahí, con esa edad son carne de cañón.
#3 un país donde se permite el trabajo infantil, la compaventa de bebés (la obregón se compró a la niña allí) y que no ha ratificado la carta de los derechos del niño (por motivos obvios).
#21 Como indica #34 en España se puede vivir perfectamente con esos sueldos, si tienes vivienda en propiedad.
Y como apunte indico que no es un problema solo de España, el problema de la vivienda ya es mundial, y el fondo del problema está tan claro que hasta en ABC se dan cuenta de ello:
"No, no es tu calle la que se ha vuelto carísima, ni tu ciudad; es todo Occidente. La imposibilidad de los jóvenes para tener vivienda se extiende por España, Europa, Australia, Estados Unidos... No es un problema del mercado local. Es global. Todo empezó el día en que Wall Street descubrió tu barrio.."
#2 Yo sí espero sorpresas. Su educación es diferente a la occidental. Habrá que ver cómo evoluciona la cuestión y si hay o no equilibrio entre el bien común y el instintivo egoísmo endogámico.