#2 Yo tengo dos coches, uno con nivel 2 y otro “normal”, sin asistencias. La diferencia de cansancio en los viajes largos es abismal. Una conducción autónoma de nivel 4 sería maravillosa si tienes que cruzar la península de punta a punta. Anda que no estaría bien poder echar una cabezadita después de comer y retomar los mandos del volante más descansado y habiendo cubierto una buena parte del recorrido mientras tanto.
#5 Yo hago pequeños programas, algunos no tan pequeños, de uso personal con C++ Builder. Al principio recurría a Sonnet, que era casi infalible, pero desde hace unos meses, con Gemini, voy genial. ChatGPT nunca me gustó excesivamente para programar, pero recurría a él porque no había otra cosa dónde elegir.
#0 Yo sí creo, como dice #3 que varias de las comerciales "generales", se van a quedar por el camino.
Además por lo que veo en varios clientes, la moda del departamento de compras de servicios (o cualquier otro nombre rimbombante para el interno que vigila a los externos en IT) es que quieren cosas con IA, pero ni la entienden en lo más mínimo ni luego se traza realmente cuánto se ha ahorrado en su implementación.
Copilot lo están metiendo con calzador en todos los sitios y ya os digo que estorba más que ayuda muchas veces.
No obstante, yo sí le veo MUCHO recorrido para automatizar tareas, especialmente de administrativos venidos a más (compras, ventas, confirmación, tesoreros, almacén, pagos, conciliación, cribados de CVs, etc.) que en cuanto las IAs de agentes (no los chatbots) estén más depurados y sean más baratos su implementación serán la norma.
#2 Yo la utilicé un poco con escaso éxito, pero vi que se podían compartir proyectos. No sé porqué la dejé de lado, supongo que cuando la probé estaba en plena semana probando unas cuantas para diferentes cosas y me harté por impaciente...
#11 es cierto que era muy distinto. Todo era más simple y artesanal, más cercano a la máquina, sin tanta abstracción ni tanto framework.
No soy muy de nostalgias, pero si hay algo que echo de menos es esa novedad que había, la sensación de qué podemos hacer creativamente con el ordenador. Y ahora es más qué pueden hacer las big tech con nosotros, ya que hemos pasado de creativos a consumidores pasivos en gran medida (creo).