La pedofilia y el terrorismo son las excusas perfectas para controlar y censurar cualquier cosa que moleste. Y si no estás de acuerdo con estas medidas, es porque tienes algo que ocultar. La libertad de expresión, ya si eso.
Hay algo que da más asco que los líderes fascistas y son sus comparsas. Y esta ramera no es que sea una comparsa, es que es la que se la chupa al zanahorio a cambio de estas mierdas: figurar públicamente con diez o doce mil dólares de ropa puesta, rodar "documentales" sobre ella misma y demás basura vanidosa y egocéntrica.
#1 Los argumentos de Byung Chul Han son: que la sociedad valora la productividad y el rendimiento personal por encima de los vínculos; que, por ello, vivimos dedicados a nosotros mismos, ciegos a los demás; que las relaciones se apagan sin culpa por nuestra parte, por falta de la atención necesaria para sostenerlas; que la amistad necesita tiempo, sin prisa ni objetivos productivos; que los vínculos se fortalecen con rituales y encuentros repetidos; y que hay que priorizar la amistad en un mundo de cansancio como acto de rebeldía para resistir el aislamiento.
Tu argumento, en comparación, queda muy pobre: cada uno tiene los vínculos que quiere y encuentra el tiempo donde no lo hay si quiere. Para ti no hay cansancio, o coste, y no pareces tener en cuenta que ese esfuerzo no todo el mundo lo puede asumir.
#1 Si hay algo más fácil que culpar al sistema es culpar al individuo. Organismos como la OMS habla de epidemias de soledad, ¿hemos decidido todos, de la nada, empezar a cortar lazos con la gente o qué?
#5 porque como zurdo rencoroso no somos de emprender y tal porque si no nos ibamos a la de ya al chino a comprar un par de botellas de lejia, la embotellabamos en cristal con una etiquetita que ponga "Luz Esencial del Chacra cromático, consumir via rectal" y nos forrábamos a vender en la puerta packs de botellitas y perillas de lavativa a 150 pavos.
"Los organizadores del congreso antivacunas de Ciudad Real han puesto a la venta dos modalidades de entrada para asistir al evento: 25 euros para conectarse 'online', 30 euros para asistir en persona y hasta 40 euros para participar en toda la jornada y terminar con un "cóctel degustación de platos manchegos"."
Entiendo que el coctel servirán estupendo vino manchego aguado para potenciar su sabor homeopaticamente
#4 En un país normal se tiene en cuenta como prioridad el bienestar del niño. Pero claro, estas decisiones se están tomando de manera extrajudicial o, mediando u juez, de manera irregular, por usar un eufemismo.
Los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) actuaban en virtud de una orden administrativa de deportación contra Gutiérrez, de 26 años, emitida en 2019, antes de que naciera Génesis.
«No paraba de decirles que la niña había nacido aquí. No les importó, cogieron a la niña, le pusieron un jersey y me dijeron que me subiera al coche con ella», explicó Gutiérrez al diario The Guardian.
Las dos permanecieron retenidas durante casi una semana en un hotel a 130 kilómetros de su casa, sin acceso a un abogado ni a una audiencia ante un juez, antes de ser deportadas al país centroamericano.
Tu argumento, en comparación, queda muy pobre: cada uno tiene los vínculos que quiere y encuentra el tiempo donde no lo hay si quiere. Para ti no hay cansancio, o coste, y no pareces tener en cuenta que ese esfuerzo no todo el mundo lo puede asumir.
El sistema, lo veas o no, te empuja a ser solitario. Obviamente no a todo el mundo lo empuja igual, ni con la misma intensidad, pero así es.
No siempre es una cuestión de voluntad.
Lo que no está tan bien es que a los que están investigando ya en el país se les trate regulero en muchos aspectos...
Entiendo que el coctel servirán estupendo vino manchego aguado para potenciar su sabor homeopaticamente
Que no vayan al medico tampoco, y que dios reparta suerte.
«No paraba de decirles que la niña había nacido aquí. No les importó, cogieron a la niña, le pusieron un jersey y me dijeron que me subiera al coche con ella», explicó Gutiérrez al diario The Guardian.
Las dos permanecieron retenidas durante casi una semana en un hotel a 130 kilómetros de su casa, sin acceso a un abogado ni a una audiencia ante un juez, antes de ser deportadas al país centroamericano.
Sin más.