Cultura y divulgación
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¿Un templo griego es en realidad un barco volcado? Una nueva teoría revoluciona el origen de la arquitectura clásica

¿Un templo griego es en realidad un barco volcado? Una nueva teoría revoluciona el origen de la arquitectura clásica  

El templo griego es la representación en piedra de un barco, dado la vuelta y colocado sobre muros de soporte. Es decir, los antiguos griegos habrían petrificado en sus santuarios la memoria de usar los cascos de sus embarcaciones como refugio y, posteriormente, como techumbre de edificios comunitarios. La hipótesis nace de una sorprendente conexión lingüística y etnográfica, en un cruce de disciplinas: arquitectura, arqueología náutica, lingüística y etnología. Aunque la teoría se basa también en una necesidad práctica.

| etiquetas: grecia , templos , arquitectura , arqueologia , barcos
Claro.
Porque imaginarse el techo como dos vertientes inclinadas para que el agua discurra, y luego ponerle paredes o columnas para que se sostenga lo suficientemente alto para poder andar por dentro, es una suposición muy sofisticada. Un barco invertido, es lo normal.
Que no digo yo que no lo pueda ser, quien soy yo para dudarlo.
Y añado yo: los barcos griegos eran realmente templos "volcados".

(Medio serio, medio broma. No pretendo ir de Gaitán por la vida)
La chorrada pseudo histórica de la semana
No no no, lo han entendido todo mal. Son los barcos los que son templos puestos del revés. :shit:
#3 Muchas veces en arqueología se habla de templo y de culto cuando no se sabe muy bien la utilidad de esos edificios, porque no hay escritos y se tiene que interpretar de alguna forma, y también porque se supone que los antiguos eran "muy tontos" y superticiosos y estaban dominados por los miedos a dioses, etc, cuando la realidad es que eran gente muy práctica porque no les quedaba otra, les iba la vida en ello.
#4 Claro que hay escritos. Hay escritos para aburrir. No estamos hablando de la prehistoria.
#6 No hablo de éste, hablo en general.
Los marineros griegos que pasaban meses en travesías, acampando en costas extrañas, necesitaban proteger los cascos de sus barcos de la carcoma (Teredo navalis), para lo que los varaban en la playa. Pero también necesitaban mantener el interior seco y resguardarse. Habrían resuelto ambos problemas volteando los cascos, colocándolos sobre horquillas y refugiándose bajo ellos, propone el artículo. Estos refugios temporales podían complementarse con un hogar de piedra para cocinar en la entrada.…   » ver todo el comentario
E mirra do sy erradel mumdow too dai.

menéame