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Somos una izquierda débil con mandíbula de cristal

¿Qué nos ha pasado? Hemos pasado de tener políticos como Pablo Iglesias que iba a debatir al canal de ultra derecha de Intereconomia y a donde fuera, a un Pablo Iglesias que le echa en cara a un youtuber a quien tiene que invitar y a quien no a su podcast.

Una izquierda que usó las redes sociales para crecer y que ahora quiere restringir el uso de esas mismas redes sociales.

Una izquierda que no sabe captar el voto de los más jóvenes y por eso quiere limitar su acceso a redes sociales. Será porque los facha influencers le comen la tostada.

He estado flipando con los comentarios que he estado leyendo criticando al creador de Telegram por un mensaje que defendía la libertad de expresión de todos y nuestro derecho a la privacidad.

Eso que cantaban los anarquistas del bien más preciado es la libertad, hay que defenderla con fe y con valor, parece que ha quedado enterrado.

Sí, a mí también me ha puesto a parir, me han insultado, me han amenazado por Internet a través de redes sociales, foros y en meneame.net. Pero no sé me ha ocurrido pedir su cierre por orden judicial, suprimir contenidos, restringir el acceso a menores de edad.

Sí, es cierto que hay energúmenos que abusan de su anonimato pero también hay gente que ha publicado denuncias anónimas y que no se atreverían si se les obligase a identificarse cuando acceden a una red social, por temor a sufrir más represalias de las que sufre el día a día.

Hemos asumido que el sistema que tanto se burla de nosotros y que es de derechas, tiene que protegernos de la mínima agresión por muy nimia que sea. Si no opinas como yo, eres un fascista.

¿No es suficiente con el botón de ignore, block o report? Puedes ver videos en YouTube o en Odysee. Puedes escribir en X o Bluesky o en los comentarios de algún blog o foro.

Esa era la grandeza de Internet o era.