Internet prometía convertirse en la mayor biblioteca del conocimiento humano. Y en muchos sentidos lo logró. Pero también reveló algo menos cómodo: la facilidad con la que la estupidez puede multiplicarse cuando encuentra una audiencia. En el mundo digital aparecen figuras que se repiten constantemente: el conspiracionista viral que cree haber descubierto secretos ocultos, el influencer del absurdo que convierte lo ridículo en espectáculo, el experto de comentarios que corrige a especialistas, el gurú instantáneo que vende sabiduría rápida
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etiquetas: internet , estúpidos , trolls , foros , viral
Autores y obras mencionadas en el video:
• Teorías de la conspiración y otras ideas peligrosas — Cass Sunstein (2014)
• Simulacro y simulación — Jean Baudrillard (1981)
• Divertirse hasta morir: el
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Algún alma caritativa que ponga la lista y lo confirme.